Para tomar decisiones, hay que disponer de información suficiente

Para tomar decisiones es fundamental tener información, disponer de suficientes datos que hagan más fácil tomar medidas y saber el alcance y el tamaño de estas.

En todo proceso industrial, en toda la marcha de una empresa, es fundamental en qué momento nos encontramos, desde donde venimos y sin duda haber puesto antes el lugar hacia donde deseábamos llegar.
Realizar gráficos de evolución tener bien acotadas toda las cifras del movimiento de la empresa, tanto en los números gruesos de facturación y gastos como en los más finos del tipo de ingresos y salidas que se realizan, servirán para diagnosticar los procesos y tomar las medidas oportunas.

Es normal que los gastos suban a la vez que subes las facturaciones, incluso a veces que suban más los gastos que las propias cantidades que suben los ingresos. Pero siempre que haya mesura en estas diferencias y en ningún momento supongan una crisis. Si las partidas se empiezan a desestabilizar habrá que analizar con detalle cada partida de gastos y cada elemento que nos produce ingresos, para ver por donde hay que recortar sin producir problemas en la organización y desde qué partidas se puede incidir para subir ingresos.

Sin la suficiente información histórica de cada proceso de gastos e ingresos, es imposible poder tomar decisiones correctas. Es necesario tener datos del momento pero también de todo el proceso de cada empresa, para ver hacia donde se está moviendo. Las empresas son organizaciones vivas que crecen y pueden morir. Pero también que necesitan a veces de mecánicos que entiendas del control de la organización y ellos lo primero que demandarán será información lo más completa posible de todos los procesos históricos de la misma. Muchas veces no sirve solo con el momento actual.

Personalizar los RRHH para gestionarlos mejor

La gestión de los Recursos Humanos (RRHH) se basa en planteamientos generales, globalizados, comunes. Pero las gestiones reales deben ser lo más personalizadas posibles. A la hora de gestionar personas, aunque los conocimientos del gestor sean comunes para una materia tan sensible como son los recursos humanos dentro de una organización, de una empresa, lo óptimo es lograr personalizar las soluciones todo lo posible, por el bien de la gestión y por el bien de las personas implicadas. 

Cada persona es un mundo completamente diferente al resto y por ello la inteligencia emocional y la empatía del gestor de Recursos Humanos, son herramientas imprescindibles para —sin salirse de unos parámetros establecidos como normas de funcionamiento corporativo dentro de cada organización—, si se le pueda dar un giro a cada solución que la conviertan en personal.

Nada resulta más gratificante y admitido que una solución personalizada a cada problema humano. Y gestionar personas y sus trabajos y colaboraciones, es gestionar problemas y soluciones humanas, personales, emocionales.

Incluso cada país, cada sociedad requiere soluciones ligeramente distintas. No se puede gestionar con los mismos criterios una organización o empresa en Argentina, Chile, México, Brasil o EEUU. Las escuelas de RRHH unifican criterios y formaciones, pero si queremos conseguir la excelencia personal debemos conocer las particularidades de cada equipo humano, y saber distinguir soluciones para un cristiano, un musulmán, un divorciado, un deportista o un aficionado a la ópera. 

También podemos obviar estas particularidades, pero entonces la gestión de los Recursos Humanos no será igual de eficaz, pues perderá la importancia de la personalización y del uso de la emoción, de la empatía, de la inteligencia en gestionar los recursos de las personas.

Tras cada tropiezo, debemos levantarnos con más experiencia

Cuando en la película Matrix, Morfeo salta entre dos edificios muy altos sorteando el vacío, lo hace con convicción, con la seguridad de quien sabe que lo va a conseguir.

Cuando después Neo imitando a Morfeo, salta con la misma convicción, falla y acaba en el asfalto. 

Un compañero que miraba la escena dice entonces: “todos fallan la primera vez”.

Neo se hunde ligeramente en el asfalto de la calle y resurge del mismo, rebotando y sabiendo que no se ha muerto, que no ha desaparecido, que simplemente se ha caído y que ahora le toca levantarse y volver a intentarlo de mejor manera. Es normal caerse la primera vez, es normal hundirse y pensar por un momento que es el fin, que ya no hay solución posible. Pero muchas veces uno no se hunde del todo, simplemente sufre un gran tozolón del que surge aprendiendo que hay que sortear los errores a base de conocerlos y sufrirlos. Que la mejor manera de aprender y sufrir en el aprendizaje, es errar y volver a intentarlo. 

Lo peor no morirse en el intento. Lo peor es no volver a intentarlo y morirse en vida.

Sistema gratuito de formación profesional continua en España

Sepamos algo más de cómo funciona el sistema de formación profesional continua en España, gratuito para numerosas empresas.

Las empresas y trabajadores que cotizan por Formación Profesional dispondrán de un Crédito anual para Formación Continua, que resultará de aplicar a la cuantía ingresada por la empresa en concepto de formación profesional durante el año anterior, el porcentaje de Bonificación que se establezca en la Ley anual de Presupuestos Generales del Estado en función del tamaño de dichas empresas.

Dicho crédito será 100% deducible de los boletines de cotización de la Seguridad Social, por lo que los cursos se bonificarán a su finalización. El abuso sobre los cursos de formación es un trabajo sobre el que todas las partes tienen que trabajar mucho más.

Si su empresa está entre 1 y 5 trabajadores dispondrá de un crédito de 420 euros por empresa. Si tiene entre 6 y 9 trabajadores dispondrá del 100% de lo cotizado como crédito para poder realizar cursos de formación en su empresa. Si tiene entre 10 y 49 trabajadores dispondrá de un 75% de lo cotizado y si tiene entre 50 y 249 trabajadores un 60% de lo cotizado. Para el resto de empresas grandes un 50% de lo cotizado.

Pero lo curioso es que estas cantidades no se emplean para formación profesional continua y quedan por ejemplo cada año unos 180/200 millones de euros sin emplear por las empresas.

¿Cuál es el motivo de que no se emplee este dinero en formación?

En teoría es tan sencillo como contactar con una empresa colaboradora y que ella te diseñe un curso necesario para tu empresa que encaje en las necesidades y en los costos. Pero la realidad es otra.

A veces los departamentos de RRHH o no existen o no tienen tiempo para dedicarse a estos menesteres. Un inmenso error.

Otras veces las empresas desconocen esta posibilidad de diseñar cursos de formación gratuitos para sus trabajadores. Incuso a veces existe el temor de que cuanto más preparados estén los colaboradores, más fácil es de que se vayan a otra empresa.

Pero lo más triste es constatar que muchas veces en la empresa se piensa que la formación es un tema personal, que cada uno debe formarse por su cuenta o que simplemente no es necesario más formación para el tipo de trabajo que se desarrolla.

Además de esto, existe la mediocridad de muchos de estos cursos que organizan empresas que se dedican a ofrecer unos cursos estandarizados y que en poco o nada sirven para les peculiaridades de las empresas. Por ejemplo no se contempla como formación y por ello no se pueden aplicar estos descuentos, el hecho de comprar libros técnicos, muy necesarios para formar pequeñas bibliotecas de empresa con los últimos avances en materias muy técnicas.

Es una triste pena que se desperdicien millones de euros sin usar, cuando la formación es tan necesaria en el mundo laboral actual. Pero no parecemos capaces de resolver este problema.

Puede conocer algo más en esta dirección de la Fundación Tripartita

Autoempleo, microempresa, autoempresa. Siete ideas básicas

El autoempleo es crear una empresa, una autoempresa propia que te de trabajo a ti, una microempresa. Sé que lo sabes, efectivamente, pero es bueno recordarlo y asumirlo como elemento principal. Se trata de crear una empresa, de ser emprendedor, no de crear un empleo para una persona. Parece lo mismo pero es bien distinto a la hora de encarar el proyecto.
Y lo digo porque asumiendo esto, se debe asumir lo que es una empresa y para qué sirve. Para lo bueno y lo malo. En este caso se crea una empresa con el objetivo aparente de darnos trabajo a nosotros mismos, pero en realidad si queremos darnos trabajo durante muchos meses y años, deberemos cumplir las condiciones que cumplen todas la empresas.
El objetivo de TODA empresa es GANAR DINERO.
De todo tipo de empresas.
Lo que no quiere decir que sea un objetivo bastardo ni mucho menos. Eso dependerá de las personas y de sus intenciones, como en todo tipo de actividades vitales. Pero recuerda que si no se gana dinero no se puede mantener la vida de la empresa. No se trata de hacernos millonarios, pues ese es el gran error del concepto “empresa” que todos tenemos. Ganar dinero no es terminar en un chalet tumbado a la bartola y mirando al sol. El sueldo que cobra una empresa —que es una persona jurídica— para mantenerse, es el beneficio al menos aparente de esa empresa. No hay que olvidar nunca tampoco que una cosa es tener beneficios contables, ganar dinero en los libros de contabilidad, y otra bien distinta es la rentabilidad de la empresa o el reparto de esos beneficios en forma de monedas. No es que estén discutidas las contabilidades y las realidades de caja, pero casi. A veces se gana dinero pero en cambio no hay dinero ni para pagar lo básico- Pero ese es otro problema que ya iremos viendo en otras entradas.
Y si asumimos que el objetivo de nuestra nueva empresa de autoempleo es GANAR DINERO, sabremos que tenemos que tomar las medidas correctas para ese objetivo.

 Tener una buena idea productiva
 Hacer una inversión adaptada a la actividad y a las posibilidades personales
 Saber que durante al menos un año se pierde dinero y hay que aguantar con calma relativa y tensión soportable
 Que siempre vienen desencantos y miedos
 Que el activo más importante en este proceso es UNO MISMO
 Que todas las empresas (o casi) nacen por la idea y decisión de un EMPRESARIO
 Que ser empresario, aunque pequeñísimo, es una labor muy solitaria

Lo principal de todo el proceso para crear una microempresa es el punto primero, y aquí si que se está sólo, demostrando ya desde el principio que la actividad de empresario es solitaria. Si sabes acertar con el punto primero, si crees en tu proyecto y en tu idea, si crees que serás capaz y que el esfuerzo merece la pena, todo te vendrá rodado, las demás personas creerán en ese proyecto. Y donde no crean los demás tendrás que creer todavía más tú mismo.

Formación Profesional y Universidad, dos metas distintas

Tras la educación básica que hay que intentar que acabe con el bachiller —o equivalente— terminado y asumido, entramos en la educación superior, en la que hay que distinguir con claridad entre Formación Profesional y Universidad. Dos caminos diferentes y dos caminos muy positivos.

Como decimos son dos caminos bien distintos, por mucho que se intenten integrar, pues conducen a actividades diferentes y que en estos momentos requieren cambios sobre todo en lo referente a la integración de estas preparaciones educativas superiores con la sociedad, hacia la que deben después integrarse laboralmente. Cada persona debe decidir qué camino tomar, avaluando diversos parámetros personales, laborales, de gustos, de capacidad, de deseos.

Dos metas educativas a las que hay que dotar de más calidad formativa.

 La Formación Profesional actual necesita sobre todo más integración formativa con el mundo del taller, con el trabajo dentro de la empresa, con el autoempleo (por fin desde 2016 ya se habla en algunos territorios de la Formación Profesional Dual).

Desde dos vertientes que me parecen fundamentales. Que gran parte de los profesores sean técnicos y profesionales de sus respectivos oficios que deben enseñar, siendo los mejores de cada sector los que deben ser reciclados hacia labores educativas o no buenos profesores reciclados hacia labores profesionales.

Y en segundo lugar hay que gestionar un número de horas en prácticas en empresas muy superior al actual, ampliando además tanto en cantidad de tiempo formativo como un cambio entre diferentes empresas, para que se reciba una formación más global sobre el oficio que se está estudiando.

La relación con las empresas debe verse recompensado para estas, con ayudas formativas para sus trabajadores de plantilla en forma de cursos y de bibliotecas propias, a la vez que rebajando las cotizaciones empresariales y de los trabajadores —por ejemplo— en lo que se cotiza para Formación Profesional.

 En el caso de la Universidad hay que potenciar sobre todo la investigación y la selección interna de buenos estudiantes y ya profesionales para labores docentes, educativas e investigadoras.

Tras cada curso, las propias Universidades deben poder seleccionar a los mejores estudiantes y darles la oportunidad de seguir trabajando para la formación púbica si así lo desean.

Perder la oportunidad de tener en nuestro país a los mejores, dentro del sistema educativo para seguir enseñando o investignado es un grave error, más en tiempo en los que el trabajo es tan complicado de encontrar para los oficios estudiados, lo que hace que algunos de los mejores estudiantes y que apuntan buenas maneras para dedicarse a la investigación o formación, terminan trabajando en actividades ajenas a lo que entre todos les hemos pagado los estudios de forma pública, y acaben emigrando a otros países.

La Universidad debe potenciar la promoción de sus mejores alumnos entre empresas españolas, para evitar que la excelencia se nos escape hacia otras economías, empobreciendo nuestra producción y sentido como país de primer orden

La importancia de trabajar bien en equipo

Veíamos el otro día un simple partido de fútbol entre los dos grandes equipos de España. Una pelea entre dos “equipos de personas” que podemos emplear para explicar algo más sobre el trabajo de los equipos de todo tipo. Y un equipo ganó claramente al otro equipo. Si analizamos —ligeramente al menos— las declaraciones de los dos líderes de cada equipo, encontramos no solo claras diferencias sobre lo que entendieron de su derrota o de su éxito, sino sobre todo dos distintas maneras de encarar la realidad de lo que los demás vimos. Una positiva, y otra negativa y defensiva. ¿Cuál de las dos actitudes es más positiva para la empresa de ganar?

¿Qué deseamos para nuestras crisis, nuestras derrotas? ¿cómo deseamos salir de ellas?

El líder perdedor dice que la suerte no le ha ayudado, que ha fallado su herramienta más preciada, que no han sido osados, que les ha faltado equilibrio emocional. A veces se pierde y a veces se gana. Y hay que admitirlo para salir fortalecido de la derrota. De una derrota se aprende mucho.

El líder ganador nos trasmite que ellos, como equipo, no saben hacerlo de otra manera. Que si bien es cierto que recibieron un golpe fuerte nada más comenzar a luchar con su empresa, actuaron como si no hubiera sucedido nada intentando hacer lo que saben hacer, lo que tenían preparado, indica que lo importante era no perder la filosofía del equipo, que el equipo se supiera sobreponer y reaccionara.

Son dos maneras distintas de ver la situación de cada una de las empresas y de los resultados obtenidos. Es cierto que no podemos compararlas con la declaraciones que hubieran realizado en caso de haber cambiado al revés el resultado, pero eso nos da igual para analizar los comportamientos de equipo. Lo importante es el mensaje que se trasmite y que nos debe servir para todo tipo de actividades. El mensaje que se trasmite, que no se nos olvide, es el que creemos correcto, incluso es el que nos creemos nosotros.

No sirve de nada hablar de suerte, ni buena ni mala suerte. Cuando hablamos de equipos no sirve de nada que nos falle un elemento, pues un equipo es la suma de muchos elementos y de sus recambios. Ganar nunca es ganar. Ganar es superar un escalón y seguir ascendiendo, sabiendo qué es lo que queremos hacer. Lo importante es superar los baches, saber levantarse de las crisis y seguir con las ideas claras hacia la meta fijada.

Bien, admitido en el campo de los que desean formarse y emprender

Si usted ha llegado hasta aquí, tiene la suerte de tener energía para intentar cambiar su vida y la de los demás. 

Formar y emprender es una de las actividades vitales más importantes que toda persona puede hacer. 

Aprenda a levantarse tras cada caída. Aprenda y enseñe. Se lo agradecerán los demás y se lo agradecerá usted.