Antes de emprender, hay que formarse adecuadamente


Tal vez muchos de nosotros sintamos como fundamental en estos tiempos de precariedad laboral —para salir de la actual situación laboral muy mala de seguridad y calidad— la de emprender algún pequeño negocio, alguna actividad que nos reporte una salida profesional y vital. 

Con sinceridad, lo fundamental no es EMPRENDER, es FORMARSE. Antes de emprender un negocio, hay que formarse lo suficiente, que suele ser mucho más de lo que nos imaginamos. Y eso siempre acompañado de la idea clara, de que emprender es una decisión positiva y acertada, pero a la que hay que saber sumarse, con cuidado y con formación.

No es posible emprender nada si antes no estamos suficientemente formado sobre la materia que pensamos emprender, pero desde todas su ópticas y los aspectos paralelos que la acompañan. Tan importante es dar un buen servicio, dar un buen producto o fabricarlo con calidad, como saberlo vender, entender de empresas, de financiación y de rentabilidad.

Usted puede ser un gran técnico, pero además debe ser un buen comercial, un responsable gerente, una tranquila persona de negocios. Sin la formación suficiente en todos estos aspectos de su negocio, lo que usted emprenda estará cojo de alguna pata importante y tendrá más posibilidades de fracasar.

Así que no lo dude, fórmese, hay muchas maneras de aprender y de conseguir información. Pero antes de jugarse sus ahorros y su futuro, analice con calma sus posibilidades y tras encontrar su puntos flojos, fórmese lo suficiente. Por último recordarle que formarse es posible desde muchos aspectos, empleando muchas herramientas. No se fije sólo en aquellos que le prometan una formación de calidad común y general. Deberá aprender desde muchos aspectos, desde muchas variables, con la ayuda de muchas posibilidades.

Pueden los Boy Scout enseñarnos liderazgo?


Tal vez sea hora de analizar de qué manera obtienen liderazgo algunas organizaciones con muchos años de experiencia en formar equipos, grupos, batallones o unidades que trabajan en conjunto.

¿Os parece que algunas de las cosas que se intentan inculcar a los Boy Scout pueden servir para comprender lo que se necesita para liderar grupos de personas?

En los Boy Scout intentan que cada miembro sea responsable, intente ser una persona capaz de planificar y ejecutar acciones de todo tipo, pues nunca se sabe en qué momento cada uno de ellos tendrá que tomar el liderazgo del grupo.

¿Y qué consejos u órdenes se les intenta inculcar a los Boy Scout?

Hay que mantener la palabra dada.
Hay que ser justos con todos los componentes del grupo, conocerlos y saber qué puede dar cada uno de ellos.

Consejos para hablar en público con menos nervios y más éxito


Hablar en público es (muy posiblemente) una actividad que alguna vez tendremos que practicar y de la que (muy posiblemente) en ningún lugar formativo nos han enseñado. Es importante sino casi imprescindible, saber defenderse bien en una intervención pública, luego hay que al menos saber lo más básico y si fuera necesario, haber practicado incluso delante de un espejo.

Eso si, para hablar en público hay que llevar preparada la intervención. Sin que se note, lleva un pequeño guion de lo que vas a hablar, de los giros que puedes hacer, del tiempo que te ocupará tu intervención. De las anécdotas que vas a intercalar.

Puede parecer una tontería, pero los nervios son algo que hay que dejar en un cajón y además de ello y para soportarlos mejor, emplear dos métodos bien distintos de comportamiento visual una vez en el estrado.

Uno: ir intercalando la mirada que como orador debes a los oyentes, entre diversas personas, cambiando de punto fijo en cuanto el espectador hace un movimiento. Si encuentras a espectadores que te generen confianza vuelve a encontrar su mirada de vez en cuando.

Dos: no mirar a nadie y hablar como si te dirigieras al fondo de la sala, mirando un poco a lo alto. Yo recomiendo el primer sistema pues ofrece más seguridad y queda mucho mejor.

Cuando hables muestra pasión con lo que explicas, nunca repitas algo como si estuvieras repitiendo una lección aprendida, sé natural pero muestra que disfrutas con lo que dices, que además de dominarlo te agrada contarlo.

Solo si eres capaz de creerte lo que dices, serás capaz de hacerles creer a los oyentes lo mismo.

Intercala datos personales, pequeñas anécdotas o historias personales, estas complementan perfectamente pero además al final suelen ser las que quedan en el recuerdo de los oyentes.

No te preocupes por equivocarte, todos nos equivocamos, pero sé sincero y real, no finjas, ellas ya saben que eres humano y que te puedes poner nervioso.

Recuerda que la sonrisa, los gestos, la postura y la energía, la entonación o los silencios, cuentan y mucho en toda tu intervención. La primera vez parece complicado, pero a la tercera vez ya dominas perfectamente el escenario. Y cuidado, que engancha.

Plan de Mejora de nuestro tiempo de trabajo


Es muy buena idea establecer un Plan de Mejora de nuestro tiempo y del de nuestros colaboradores. Hay que optimizar los tiempos para que todos vayamos más descansados y nos quede más tiempo para pensar en mejorar y para atender mejor a los clientes. Los tiempos muertos son una enfermedad. Veamos algunos consejos fáciles a desarrollar para gestionar mejor nuestro tiempo:

 Hay que tener una programación diaria o semanal de nuestro tiempo. Organizarlo, programarlo, distribuirlo.

 Debemos tener una buena organización de despachos con nuestros colaboradores. Los espacios son importantes, su orden, limpieza y distribución.

 Hay que organizar la delegación de tareas. Esto es muy importante para el clima laboral y para optimizar los tiempos.

 Debemos eliminar las tareas no productivas. O al menos minimizarlas

 Debemos organizar un control y filtro de las interrupciones.

 Hay que ampliar y crecer en la formación de todos los colaboradores.

Septiembre es un buen mes para intentarlo. Tú decides


Estamos a pocas fechas de entrar en septiembre, mes de los cambios, de las promesas, del inicio del año laboral. Septiembre es un buen año para reordenar prioridades, analizar futuros, ver en qué flaqueamos e intentar corregir situaciones, mes incluso para empezar cursos, para volver con fuerza a intentarlo.

Estamos en tiempos complicados, son pocas las posibilidades de encontrar trabajo, de mejorar en este, de intentar tener mejor futuro, de ascender. 

Asumido esto debemos encerrar las ideas hacia nosotros mismos y ver qué necesitamos nosotros, de qué manera nos podemos defender mejor ante el futuro que ya ha venido.

Cada persona tenemos diferentes opciones de mejora, distintos caminos delante de nosotros mismos. Y otros muchos escondidos entre la maleza. Tendremos que sentarnos con calma, analizar las posibilidades, escribirlas y volverlas a revisar, tachar, apuntar, ampliar, añadir y volver a tachar.

Cualquier tiempo es bueno para volver a empezar, pero septiembre parece uno de los mejores. Siempre depende de ti. Incluso parece un buen mes para conquistar el mundo, tu mundo. Has tenido unas vacaciones que te han podido servir para reflexionar. No olvides lo analizado. Ahora toca la decisión.

Actividades que reducen el tiempo productivo laboral o personal


Si queremos buscar la fórmula para mejorar nuestro tiempo productivo, sea laboral o personal, analicemos qué es lo que nos roba tiempo y qué debemos controlar mejor. A veces son detalles que no damos la debida importancia y que suponen una gran pérdida de tiempo y de calidad en nuestra producción diaria, sobre todo si somos un ando intermedio al que se le va a pedir soluciones, atención a clientes y personal del equipo, controles de calidad y productividad. Todo en uno.

Actividades que reducen el tiempo productivo:

Las interrupciones, muchas veces de unos pocos segundos y que no valoramos como negativas pero que nos supone perder la atención en lo que estamos haciendo y tener que volver al punto de partida a vece dejando por el camino atenciones imprescindibles.

¿En qué se diferencia lo importante de lo urgente?


Hay que aprender a distinguir entre lo importante y lo urgente cuando el tiempo es escaso y las gestiones a resolver se nos multiplican.

Un asunto es importante cuando afecta a los objetivos prioritarios establecidos en la empresa, cuando se refiere a las áreas estratégicas de la misma y tiene una clara repercusión y de forma considerable en los costos o en los ingresos de la empresa. Los clientes son siempre importantes, pero las gestiones con ellos pueden ser también urgentes.

Por el contrario, un asunto es urgente cuando se considera que no puede esperar su solución a un tiempo considerado normal, que hay que resolverlo de forma inmediata. Pero la urgencia real la debemos marcar nosotros, no el cliente que más chille o que más listo sea.

Entre las gestiones urgentes también hay que dividirlas entre importantes y no tan importantes. Si no somos capaces de diferenciar claramente qué es importante y qué urgente, nuestras equivocaciones costarán mucho dinero a la empresa. El gran error es llegar acostumbrar al cliente que solo se podrán resolver sus asuntos si él mismo los considera urgentes nada más plantearlos. Si todos los clientes consideran sus asuntos como “urgentes” algo estamos haciendo mal en nuestra forma de gestionar la normalidad.

• Muchas veces lo importante está relacionado con las oportunidades y lo urgente con los problemas. Hay que construir oportunidades y resolver problemas auténticos.

• Recordemos siempre que con el 20% de nuestro esfuerzo dedicado a los asuntos importantes, producimos el 80% de nuestros resultados. Que las urgencias son los problemas compartidos que si no sabemos encauzar se quedarán como un problema solo para nosotros.