Si las malas ideas triunfan, es que son buenas

A veces las construcciones son raras, vistas desde fuera resultan casi imposibles, pero algo las ha movido a ser como son. Y no me estoy refiriendo solo a las urbanas, sino también a las sociales, a las personas y sus decisiones, a las empresariales.

Hay veces que una idea, por si sola, es ya capaz de mover conciencias de grandes grupos. No se necesita más, ni desarrollarlas, ni plantear objetivos, ni ofrecer garantías. Solo con la idea ya sirve para creer en ella. Tal vez nos falta entenderla mejor y desarrollar sus espectativas.

El triunfo llega a veces por suceder en un momento especial, otras por ser la única idea, o la diferente, o caer del cielo cuando más agua se necesitaba para regar. Si logras creer y consiguen que otros crean, ya has logrado lo más complejo, crear sinergias víricas que se contagian ellas solas. Si además otros creen en ti o en tus ideas, están logrando que tú mismo creas todavía más en ti y desarrolles mejor tus proyectos.

Para que una idea triunfe no tiene que ser muy buena, no es necesario que se explique ella sola, incluso a veces, vista separada de su contexto nos puede parecer una mala decisión, pero si está triunfando será por algo y eso es lo más importante. Eso, y saber por qué lo está haciendo. Por que nos puede parecer irregular cuando la observamos desde fuera, parcialmente, desde otro punto de vista, pero si es la elegida será por la suma de varios conceptos. Adivina cuales y multiplícalos.

La Pirámide de Maslow del siglo XXI

Hablaba ayer de la pirámide de Maslow y de sus conceptos psicológicos de motivación que fueron diseñados por Abraham Maslow hace medio siglo. Pero hoy las situaciones de las personas han cambiado ligeramente, nada es importante todavía, y las tecnologías nos llevan tal vez a plantearnos estos escalones de otra manera. Sería la pirámide de Maslow 2.0 que también se emplea ya en el mundo empresarial, de los negocios y sin duda en el del conocimiento.

 En lo más básico tendríamos la conexión a internet, poseer un ordenador y un teléfono móvil, entender lo que es el email, lo que es un navegador. Hoy casi todo el mundo ya conoce y posee estos elementos que se han convertido en básicos. Y quien no los pueda conocer, está considerado el analfabeto del siglo XXI.

 En el segundo escalón tendríamos la seguridad, y para ello deberíamos conocer qué se puede y qué no se debe hacer con internet, conocer lo básico sobre contraseñas y seguridad, sobre antivirus, sobre claves de acceso a los programas o al teléfono. Sobre el camino que llevan las imágenes y textos que colgamos en la red y como se pueden convertir en una piedra en nuestro ascenso social.

 Si seguimos subiendo en esta pirámide actual y moderna, nos encontramos sin duda con las redes sociales, con Twitter y Facebook, con Instagram o con Pinterest. Con la necesidad de estar en contacto. Con WatsApp o Telegram como herramientas básicas para estar en contacto, para hablar escribiendo.

 El cuarto escalón lo ofrecen los blog y las redes sociales más elaboradas, la participación en reuniones de afines, los foros, la lectura de páginas informativas y de opinión.

 Y para finalizar y en el último escalón tenemos la creación de la personalidad y el reconocimiento a base de proyectos en conjunto con otros afines, de trabajos colectivos o de blog de varias personas, el ciberactivismo, las quedadas, el compartir lo que se crea.

¿Hasta donde quieren ustedes ascender? ¿Se sienten inmersos en algún escalón determinado? Pues esto es lo que hay. Pero no olvide de pasar siempre por el segundo escalón, el más importante para ascender.

Tres reglas básicas para tener reuniones de trabajo según Steve Jobs

Steve Jobs, el alma de Apple hasta su fallecimiento tenía tres reglas que además de básicas las consideraba imprescindibles para que las reuniones de trabajo funcionaran bien. Hay más, cada maestro tiene sus sistemas, pero no está de más conocer sus tres reglas básicas.

 Steve Jobs entendía que en las reuniones de trabajo, para que fueran eficaces, había que tenerlas con el mínimo número de personas posibles. Nadie debía estar haciendo bulto ni por duplicado. Cuantas menos personas, más tiempo dispondrían cada una de ellas en poder defender sus opciones, profundizando más en ellas.

En toda reunión de trabajo tenía que haber un responsable de cada área de trabajo de los asuntos que se fueran a tratar en la reunión. Esto suponía que todas las áreas quedaban enteradas perfectamente de lo hablado, y de que el resto de componentes de segunda línea hacia abajo, sabían quien era el considerado líder de cada sección, de cada responsabilidad.

No permitía que se dieran explicaciones utilizando medios tecnológicos, presentaciones, etc. Todo debía ser explicado de forma verbal, pensando quien lo hablaba de lo que realmente decía. Él quería que los asuntos se pudieran discutir y analizar en caliente, críticamente en el acto del análisis. Opinar y defender mientras el resto criticaba o defendía sus propias opiniones en igualdad de medios.

Dos formas de actuar en los negocios, el trabajo, las relaciones humanas

Vamos a realizar dos listas muy sencillas de entender, un decálogo de sensaciones y valores vitales.

Lista A:
Confianza
Seguridad
Sinceridad
Amor
Respeto
Escuchar
Aprecio
Empatía
Cooperación
Justicia
Ayuda
Compartir

Lista B
Codicia
Egoísmo
Envidia
Avaricia
Falsedad
Mentira
Inseguridad
Urgencia
Silencios
Desamor
Odios
Violencia
Injusticia

Estoy seguro que todos apreciaríamos la Lista A como la única buena. Que de la Lista B solo hablaríamos de errores sociales, de barbaridades, de insensateces. Pero lo cierto es que el sistema económico y social que nos hemos dado, el que tenemos por que así nos lo hemos encontrado y lo mantenemos y alimentamos, nos lleva a la Lista B. No es posible con nuestro sistema económico actual trabajar con pautas como las de la Lista A. Incluso nos siguen enseñando a funcionar desde los conceptos de la Lista B.

Todos queremos beneficios rápidos, sin darnos cuenta si eso supone quitarle los beneficios a los que nos rodean. Y siempre que es así, como no somos nunca la punta del vértice que toma las decisiones, aunque podamos quitarle a alguien sus beneficios —sean del tipo que sean—, seguro que otros alguien nos los están quitando a nosotros. Admitimos pues que estamos en una pelea constante por quitar a otros los que también nos quitan a nosotros.

Y si somos de los que perdemos, es decir, de los que estamos abajo, ¿por qué no nos ponemos a pensar, que siempre hay alguien con mucha más fuerza que nosotros, que es quien realmente nos gana siempre, y que este tipo de batallas están realizadas con trampas? Si somos capaces de analizar estas desigualdades de oportunidades de defensa, sabremos que hay que cambiar de lista a la hora de decidir cómo actuar.

El sistema actual nos manda trabajar con arreglo a la Lista B, para así obtener más beneficio. Pero desde la Lista B estamos perdiendo pues lo normal es que nuestra competencia también trabaje desde la Lista B, y también nuestros proveedores, nuestros bancos, el que nos alquila el local, incluso nuestros trabajadores que ya conocen estas teorías de juegos.

Tendremos los que piensan que si actuando con la Lista B perdemos, ni te cuento lo que sucedería si actuamos con arreglo a los conceptos de la Lista A. Pues eso con perdón, es creer que los que empleen la Lista A son seres inferiores y tontos. Y yo creo que no lo son, admitiendo que sin duda son diferentes.

Igual que decidimos que un cliente nos sobra por que nos ofrece una rentabilidad nula, nos puede sobrar por que sus formas de actuar no entran para nada en la Lista A y nos complica la vida. Cuando un cliente nos sobra, lo mejor es entregarlo a nuestra competencia, pues para perder nosotros con él, lo mejor por egoísmo (Lista B) es que pierda nuestra competencia. Pero también es posible que así el cliente aprenda a tener empatía con sus proveedores (Lista A) y por ello rectifique en sus formas o en sus precios.

Avisar eso si, que nadie ha dicho que esto sea sencillo. Pero seguro que es positivo.

Nunca hay que comparar a los niños entre ellos. ¿Para qué sirve?

Los niños no aceptan nada bien que se les compare con nadie. Mucho menos si es en plan negativo. Ni son tan altos como papá ni como el primo, ni son iguales al vecino del segundo ni al amigo de la calle. Cada niño es diferente y eso es maravilloso. Pero si nos escuchan decir que algo es diferente, a ellos eso les repatea pues no entienden bien si es para mejor o para peor.

Todas las comparaciones son odiosas y en niños que van cambiando de muy diferente forma según crecen en edad, más todavía.

Yo tengo un amigo que con 12 años era bastante bajito; yo ya había crecido hasta superar la media. Hacíamos una pareja curiosa y mi amigo tuvo que sacar mala leche para defenderse. Era lo básico. Mis padres equivocadamente me decían que parecíamos el punto y la i, y yo odiaba esa frase. Hoy, seguimos siendo muy buenos amigos, los dos estamos igual de altos como nos sucedió a partir de los 15 años. Si mi amigo hubiera escuchado los comentarios de mis padres es posible que lo hubiera perdido.

Nunca deben saber los comentarios de adultos sobre sus figuras, sus inteligencias, sus formas y fondos. Están creciendo como personas y sobre todo necesitan mucha educación y ayuda. Debemos ser justos con ellos y darles todo el amor para que sean más capaces cada día.

La humanidad se divide en tres clases de personas

¿Y si los humanos nos dividiéramos en tres clases de personas? Pocas son ¿no?

Los inamovibles.
Los móviles
Los que se mueven

 Los que nunca se mueven, siempre permaneces fijos y por ello ni crecen ni son capaces de lograr grandes objetivos.

 Los que son movidos por otros, los móviles pero que se cambian de posición si son otros los que los cambian.

 Los que efectivamente se mueven por que creen que así podrán elegir entre más posibilidades, los que saben buscar y admiten que en ese movimiemto se pueden equivocar.

Mario Alonso Puig nos recuerda a Platón y a Ortega y Gasset, en positivo

El diario El Mundo entrevista hoy domingo al doctor Mario Alonso Puig que trabajó varios años en EEUU y hoy se dedica más a la superación personal, y a enseñar a crecer en la excelencia personal. Os dejo algunas de sus frases, como ejemplo de pensamiento válido que ayuda a crecer.
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El estado de ánimo de un grupo, de una sociedad, afecta a los resultados que se obtienen, al nivel de eficiencia, pero también a la salud física y mental.



Hoy se sigue leyendo a Platón porque tiene vigencia. Estamos hablando de principios y eso resiste el paso del tiempo, esas referencias no varían. Siempre es más fácil tomar una posición de víctima que de protagonista. A veces las excusas son tan fáciles que quedamos atrapados ahí, pero eso, finalmente, genera resentimiento, frustración, reduce la eficiencia y, además, empeora la salud. Sentirse víctima es un estado de ánimo muy tóxico y, en algún momento, hay que dar un puñetazo en la mesa y decirse "yo no nací para una vida mediocre, sino para una vida llena de orgullo y de ilusión".



Decía Ortega y Gasset que yo soy yo y mis circunstancias, y claro que estas tienen impacto. Condicionan pero no determinan. Es verdad que hay circunstancias en las que se percibe más la ilusión y hay entornos que hacen lo opuesto, que ponen difícil que se pueda vivir con esa pasión.

Para formar: la escuela. Para educar la familia

La viñeta no sirve para generalizar, y menos mal. Pero es cierto que los cambios en las familias avanzan hacia lo que refleja. La educación no es un asunto del colegio, sino de la familia. En las escuelas se aprende, se forman las personas, pero la educación debe partir de la familia. En las escuelas se intenta enseñar esa educación social básica, y sobre todo se intentan fijar pautas y hábitos sociales. Pero en la escuela se está 30 horas a la semana de un total de 168 horas totales y aquí no contamos las vacaciones.

Para formar la escuela. Para educar la familia. No tenerlo en cuenta es una equivocación.

Muchas veces lo que nos detiene, está solo en nuestra mente

A veces, muchas veces, lo único que nos detiene somos nosotros mismos, nuestra forma de pensar, nuestra mente que nos engaña pues nos han enseñado a tener miedos, a pensar que no somos capaces de lograrlo.

Muchas más veces de las que creemos, nada nos impide lograr los objetivos. 

Somos nosotros los que nos ponemos los frenos, las puertas cerradas, las ganas de estar quietos. 

Depende de nosotros mismos que tengamos más libertad, más éxito, más excelencia en nuestras labores y trabajos. 

¿Quieres soltarte de la cuerda que te ata a ningún sitio?

Demostrar cariño a un niño es enseñarle a querer

Demostrar cariño a un niño es fundamental para que aprenda a crecer, pues le da confianza, seguridad, autoestima. ¿Pero cómo le demuestro al niño ese cariño?

Hay que tocar, hablar, gesticular, estar presente, ser agradable en el trato. No es tan complicado ¿no?

Tocamos poco, damos pocas caricias, nos masajeamos muy poco. Para los hijos el contacto personal es una necesidad de seguridad. Hay que abrazar, coger las manos, limpiarle las lágrimas cuando llore, tocarle cuando le estás contando un cuento. Esto no es entregarlo mimos en exceso, es darle seguridad cuando son pequeños, es decirle te quiero con demostraciones de afecto.

El tono de la voz debe ser agradable, suave, bajo, sin enfados. Y los gestos deben acompañar a las palabras. Si nuestro hijo, el niño, piensa que estamos felices, él estará feliz. Y al revés. Él sabe detectar cualquier cambio de humor, nuestras preocupaciones. Y recuerdo que decirle que le amas es parte de esa necesidad. Él lo sabe por los gestos, pero también necesita escucharlo. Como los adultos, efectivamente.

Ahora hay muchas personas haciendo cosas importantes ¿Eres tú una de ellas?

Esta pregunta nos la deberíamos hacer todos. Varias veces al día incluso. En estos momentos medio mundo es de día mientras que el otro medio duerme. Millones de personas están realizando asuntos importantes pero muchos estamos sin hacer nada provechoso. ¿A qué grupo quieres pertenecer tú?

¿Es posible innovar en la educación?

Decíamos hace dos entradas que innovar es cambiar para mejorar. También en la educación se debe innovar, de forma sencilla, para mejorar a las personas, para mejorar los procesos educativos. Y en este proceso están ahora un gran número de profesores de todas las edades, buscando y aplicando nuevas técnicas o adaptando otras que no son tan nuevas pero que se habían orillado.

Cambiamos mucho las leyes educativas en España, pero se cambian menos los procedimientos, las herramientas, las formas. E incluso algunos cambios simplemente son retrocesos.

Todo evoluciona, las herramientas que tienen los niños y jóvenes son diferentes a las que tenían en sus hogares hace una década. Es obligatorio pues, que aun con los mismos contenidos, cambien las formas, se actualicen para que los alumnos la hagan suyas.

Entre todos los profesores y padres, hay que aprender fijándose en los trabajos de otros padres y profesores. No se trata de copiar, sino de aprender de las prácticas que consideremos oportunas para nuestra particular zona social. De todo el mundo interconectado se puede aprender y se debe compartir.

Los cambios son necesarios, más cuando sabemos que la calidad de la enseñanza actual hay que modificarla. Sin miedo, sin rupturas, pero trabajando por el cambio, por la adaptación de materias, de horarios, de formas, de contenidos actuales. Posiblemente no de forma líneas según materias, sino de manera que se pongan en valor más aquellas materias realmente importantes según la edad y que no es posible aprender en las horas ajenas a la escuela.

Nadie, ni profesores ni padres, pueden abstraerse de lo que rodean a los jóvenes y niños. Es imposible. Luego es inevitable y positivo adaptarse a la realidad actual y tras conocerla ver de aupar lo positivo y pulir lo negativo.

Hay que enseñar a trabajar más en equipo, diría que en equipos diversos más bien, con una adaptación constante a los grupos diferentes, a las técnicas distintas. Tan importante es conocer lo nuevo como trabajar con la suma del todo, lo viejo y lo nuevo, pues siempre hay elementos importantes en las técnicas anteriores, que se adaptan perfectamente a los nuevos tiempos.

La importancia del cariño en la educación del preescolar

Para aprender a aprender, el niño, que está explorando todo lo que le viene encima, necesita recibir cariño, percibir que los que le rodean le quieren. Sentirse seguro entre las personas que le redean.

El cariño de los superiores añade una cantidad de seguridad tremenda, inmensa, lo que le entrega una felicidad que le ayuda al niño preescolar a aprender mejor y más rápido. Curiosamente esta sensación tan positiva se mantienen también entre los adultos, aunque ya nunca la valoremos ni la utilicemos para lograr objetivos.

Querer al niño que está comenzando la vida no quiere decir mal criarlo. El niño necesita aprender constantemente, pero también conocer el no, saber donde están los límites. Aprenderlos para poderlos luego practicar. 

Un "NO" con suavidad pero con claridad es más que suficiene para que sepa donde están los límites. Mantener ese NO y esos límites siempre, supone no tener que aumentar el tono del NO. Pero el error más sencillo es que a veces ese NO se convierta en SI para volver a ser NO en otra ocasión posterior. Entonces habremos logrado liar de tal forma al niño que habré —desgraciadamente— que aumentar el tono y las formas para que se comprenda que ese NO es de los que siempre hay que asumir como límite. Pero la culpa es de quien no cumple las normas básicas del NO.

Querer no es solo decirlo, es aprender a mirar y hablar con amor, entregando, compartiendo, mirando con ojos de aprobación. El tacto es muy importante, pero los sonidos, las voces, los gestos, los tonos, lo son tanto o más en esta temprana edad.

¿Todo cambio es innovar? ¿Qué es innovación?

Innovar parece una obligación de estos tiempos tan urgentes. Pero innovar es modificar, es cambiar y por ello, una de las leyes básica en todo proceso de innovación es cambiar a mejor, es mejorar los procesos o el servicio o el producto.

Todo lo que se cambia, solo puede ir a mejor o a peor. Si va a mejor es innovar. Si va a peor es equivocarse. Por eso solo aquellos procesos que nos lleven a mejorar el producto final se les puede considerar innovación.

Pero puede suceder que un proceso de innovación sea una obligación sobre un producto o servicio bueno, que no necesita en principio mejorar. Esto puede suceder si todos los procesos o productos inferiores sobre los que se compara sufren transformaciones y cambios buscando su innovación. Si el anterior, el que era considerado mejor, no cambia, será considerado viejo o antiguo. Aunque todavía siga siendo mejor que el resto.

Es muy complicado dictaminar en qué medida se considera un producto o servicio mejor que otro parecido; pero en cambio es muy sencillo determinar que algo ha mejorado innovando, sobre todo si nos lo explican a través de un anuncio directo o indirecto.

Algunas innovaciones solo buscar el conservar un puesto en el mercado. Y si no suma un valor añadido al anterior, el mercado nos enseñe y obliga a que debe mostrarse alguno, para que se perciba como una mejora en innovación que sea importante para quien lo compra o consume.

Los jabones en polvo para lavadora saben mucho de este juego vacío. Cada poco tiempo sacan a la publicidad un producto con algo diferente que la añade una característica mejor. Aunque solo lo parezca y nunca lo sea. Más blanco, más azul, menos contaminante, más duradero, menos tiempo, más sencillo, más reconocido por alguien con nombre, todavía más blanco, etc. El caso es presentar como innovación algo que simplemente es un cambio de anuncio. Eso no es innovación, pero tampoco muchas de las reformas que se nos venden como innovación y que muchas veces son adaptaciones desde sistemas ya muy antiguos.

La “coasociación” es un sistema educativo con muchos años

La coasociación es un planteamiento educativo que busca cambiar varias de las formas reconocidas de interactuar los profesores con los alumnos, buscando mejores resultados en un mundo que sin duda es muy distinto al que teníamos hace cuarenta años.

Curiosamente gran parte de estos planteamientos educativos que os comentaré a continuación, ya los empleaba con nosotros hace 47 años, un profesor que se llamaba Julio y estaba de director en la antigua Universidad de Zaragoza, en la Plaza de la Magdalena, convertida en colegio público de Primaria durante unos pocos años, y que representó para mi una experiencia maravillosa.

Los alumnos debemos ser investigadores constantes de lo que necesitamos aprender. Deben encontrar las respuestas, descubrir los resultados, no ser meros objetivos de aprendizaje pasivo. Hay que ser más creativo, capaces de juzgar a los compañeros en público, aprender a evaluar, a defender en público las posturas de viva voz, a ser cada alumno el gestor de su propia educación, quien maneja los tiempos pero sobre todo las ganas de trabajar para uno pero también para pequeños equipos, grupos de trabajo. Emplear además de libros y lápices, un montón de elementos y objetos que también pueden servir para aprender. Desde visitas a tiendas de forma individual para averiguar datos, desmontar pequeños aparatos, ver las tripas de pequeños animales, etc.

Uno se puede preguntar qué edad teníamos los alumnos que estábamos en manos de tamaño profesor revolucionario en el año 1966. Pues yo tenia 10 años. Y era una escuela pública de Zaragoza. Ya he dicho todos los datos.

Los sábados por la mañana los dedicábamos a practicar un juego televisivo que era entonces famoso: Cesta y Puntos. Toda la mañana de clase obligatoria la dedicábamos a eso. Y las preguntas las teníamos que organizar los alumnos.

El papel del profesor era el de orientas, el de revisar, el que responder a todas las dudas fuera la hora que fuera, a diseñar todas las actividades, y procurar que no hubiera alumnos que se quedaran fuera, a que los equipos de personas funcionaran bien, a darnos clases magistrales fuera de los libros, a plantarnos problemas con arreglo a la temática de los libros pero con su particular manera de explicar. Y a solicitarnos que el libro de texto (solo teníamos uno y no todos los alumnos) lo leyéramos en casa.

Nunca más logré saber de D. Julio. Me tuve que ir del colegio por traslado y siempre me quedó el sabor de su calidad humana. El siguiente fue el desastre más absoluto, en el colegio público Tomás Alvira, pero de ese no quiero decir su nombre.

La importancia de las recompensas en los niños para aprender mejor

Para aprender se necesita recompensar. Siempre, pero en los niños también. Con los matices necesarios pues tanto se puede hacer bien como mal. Una recompensa para aumentar el aprendizaje debe ser casi constante, leve y nunca potente, adaptando los retos a la capacidad de cada niño. Todas las comparaciones son odiosas y entre niños puede crear enfermedades.

Nunca debemos exigir al niño un ritmo de aprendizaje más alto del posible según sus capacidades. Pero también hay que tener en cuanta que debemos recompensar los avances logrados sin dinero, sin objetos, pero sí con premios.

No estamos acostumbrados a premiar con algo que no sea dinero u objetos, creemos que no hay más elementos de premio. Pero hay muchas opciones más. Compartir tiempo con ellos es una muy importante, alabar su esfuerzo es otra, darles seguridad también, llevarlos a donde ellos quieren pues les gusta, enseñar a los familiares lo que han logrado, una palmadita en la espalda y que sepa que nos hemos enterado todos de su avance.

Es mucho más eficaz premiar que castigar. Es mucho más eficaz apoyar positivamente que reprender negativamente. Aunque para los padres sea más sencillo lo segundo. Y nunca pidas a tu hijo aquello que ellos no pueden conseguir. Creará frustración.

Aprende, copia, haz relaciones con proveedores y clientes y forma equipo

Los departamentos de RRHH parecen llamados a ser reciclados, cambiados en busca de la eficacia sublime con los menos costes posibles en sueldos productivos. Tamaña complejidad solo la pueden realizar auténticos sabios que previsiblemente si no son duros hasta el extremo, es decir si son eficaces sin emplear los miedos, se dedicarán a otros proyectos diferentes a dirigir personas a poco que cambie el viento de la crisis.

Sin duda los procedimientos que se están empleando en estos tiempos para crear puestos de trabajo son todo lo contrario a la lógica. No se busca la excelencia, al mejor, al más válido, sino al más barato, al más doblegable, al más obediente. Efectivamente hay excepciones, faltaría más, pero por desgracia es lo que se siente.

El responsable de RRHH era el que debía seleccionar al personal para los equipos de trabajo, con criterios de objetividad, profesionalidad, adaptación al puesto de trabajo, calidad formativa y humana y capacidad para trabajar en ese equipo. Hoy los equipos son muy variables, nadie está fijo y no es posible buscar el tornillo que falta, pues cambian constantemente por arte y gracia de unos y otros. Así es imposible encontrar la excelencia en la empresa. Los departamentos de RRHH sobrarían si no es por su nueva función obligatoria de saber dirigir grandes sinfonías con chiflos y panderetas de ocasión. Y si no sabes te lanzan al vacío.

En muchas empresas se exige una gran formación, contante, continua, pero ellos no la piensan provocar, invirtiendo en ella para sus trabajadores. Creen que es un asunto de las personas, no de las empresas. En cuanto estas personas encuentren algo un poco mejor, si son buenos, se van tras aprender de lo que han visto. Y en muchos casos a intentar hacer la competencia. Así es imposible asentar el mercado laboral y productivo en una España que va camino del mareo.


Las personas cada vez más, van a trabajar por libre, y para ello nada como aprender de otras empresas todo lo relacionado al funcionamiento global de todo. Así que querido colaborador de empresas que pagan poco, no te preocupes: aprende, copia, apunta, haz relaciones, fíjate en proveedores y clientes, en precios y rentabilidades, y cambia o haz equipo. El futuro es tuyo.

Nuevas tendencias laborales en la España del desempleo

Nunca insistiremos lo suficiente sobre la realidad laboral de España, mala, cambiando, de baja calidad, y a la que hay que adaptarse si se desea seguir vivo. Es muy duro para las generaciones que han conocido otras formas muy distintas de trabajar, pero es inevitable para las generaciones más jóvenes que son las que crean mercado laboral.

Se acabó el trabajo para toda la vida, pero también el trabajo estable y único. Es muy complicado tener un trabajo del que estés seguro vas a poder depender varios años. Incluso es muy complejo tener un trabajo solo, que logre llenar tus necesidades de todo tipo, económicas o de desarrollo mental y personal. Por eso muchos jóvenes optan por el autoempleo, trabajar por libres en un mercado al que intentan acceder desde distintas vertientes.

La tendencia creciente en España es trabajar para uno mismo, trabajando para varias empresas desde microtrabajos o proyectos pequeños que sumados ofrezcan una rentabilidad personal suficiente. No es lo que necesita España, pero los dirigentes nos condenan a este tipo de trabajos servicios, diversos, a veces no solo complementarios sino totalmente diversificados, en los que nunca podemos sacar el máximo rendimiento personal con arreglo a nuestra preparación. De momento.

¿Salir de la crisis aumentando los precios de venta?

Los bares y cafeterías están intentando salir de la crisis con sistemas del impulso, del salto hacia arriba en los precios, jugando en que en algunas ciudades el turismo y su facilidad para poder cobrar sin que el cliente sepa antes el precio final, les permita intentar salir de la crisis con un sistema contrario al del resto.

Tras despedir a parte de su personal, de reducir gastos fijos y variables, solo les quedaba intentar lograr más clientes. Pero cuando se dieron cuenta que los clientes habían bajado por efectos de la crisis y que en cambio los clientes que seguían entrando en sus locales eran los que no habían sufrido ningún efecto negativo por la crisis, han decidido lo contrario: aumentar sus precios pues no van a perder más clientes. Deciden no aumentar clientes, sino que los que entren les produzcan más beneficios,

En la Plaza de San Jaime de Barcelona una caña de cerveza tamaño normal cuesta en un bar pequeño y de tapas 3,90 euros en 2014. Este precio les parecerá increíble a muchos bares españoles pero es el habitual en ciudades turísticas, donde los clientes y en sus países ya pagan esos precios. Es una salida de la crisis abandonando a sus clientes de siempre.

Esta solución no la pueden hacer todos. Hay dos conceptos claros. Tiene que ser una zona donde todos los locales cercanos acuerden precios parecidos. Dependan de clientes no habituales, sean turistas o clientes comerciales y de paso. Peri si funciona otros muchos tirarán hacia arriba de sus precios, como una solución diferente a lo que indican algunos libros.

De Finlandia no hay que copiar, hay que aprender

El profesor y experto en el modelo educativo de Finlandia, Xavier Melgarejo, responde hoy a unas preguntas en el diario La Vanguardia

Veamos alguna respuesta.

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Cuando se discutió la Lomce no se abordó un modelo de ciudadanía; en cambio, una y otra vez se hablaba de la necesidad de mejorar en PISA.

Sí, es un error. Claro que debemos mejorar en PISA, porque es un indicativo de que los alumnos funcionarían mejor. Aunque, ¿de qué nos va a servir mejorar en PISA si todo nuestro país está podrido? La lucha contra el fracaso escolar y la mejora de resultados no puede ocultar el resto. Tenemos que tener claro qué queremos hacer y para qué. 
Apuesto por ciudadanos que luchen por los demás y por sí mismos, que respeten a la comunidad... Y al mismo tiempo que tengan calidad. Pero si van a tener calidad para robar, para destrozar el medio ambiente o a la comunidad... ¿Qué quiere que le diga? 
Preferiría un PISA igual y un país de ciudadanos responsables, con valores éticos. Los finlandeses han estructurado tres grandes bloques, desde los que han trabajado en la mejora de la educación. El sistema educativo implica la escuela -evidentemente-, la familia y las estructuras. 
Pero… ¿Cómo se puede estudiar en casa cuando en la nevera no hay nada y en casa hay una tensión brutal porque papá se ha quedado sin trabajo, porque mamá tiene que hacer horas extra para sobrevivir? Imposible. Claro que se sigue cometiendo el error de considerar el sistema educativo como un sistema escolar. Por ejemplo, las familias no están más tiempo con los hijos porque no pueden. En Finlandia, a las cinco están en casa.