Trabaja para aprender a emprender. Trabaja para copiar métodos desde dentro

El objetivo de emprender está cambiando en los últimos tiempos, dejando de ser el aspecto monetario el único objetivo, para entrar en juego la predisposición a crecer y crear, el lograr un bienestar diferente al económico, al aumento de la economía productiva con sentido de bien común, la creación de cooperativas de muy diverso tipo y nombre, el ser uno mismo su propio jefe, el crear un proyecto para poder dar trabajo a familiares, el construir un proyecto como ayuda a la formación propia o de los hijos, el pensar que es una buena manera de poner a trabajar los propios ahorros una vez que los bancos nos quieren seguir engañando siempre.

También ha aumentado la edad del emprendedor que ahora ya no es un joven recién salido de la Universidad, sino un joven adulto cuarentón que además de formarse profundamente, ha trabajado en varios lugares no con la idea de lograr un trabajo fijo sino con la de seguir aprendiendo en aquellos sectores que le interesan, para aumentando la experiencia saber defenderse mejor ante la decisión de emprender.

Cuando salgamos de la actual crisis no va a ser sencillo encontrar excelencias desempleadas y la mediocridad será la tónica para esos mierda sueldos actuales. Es decir, muchas empresas saldrán perdiendo buenos profesionales, que aprenderán a moverse entre empresas, una vez que ya ellos no creen en ninguna de las empresas que les han estado literalmente explotando. Los trabajadores deben planificar bien su carrera profesional, pensando en la formación reglada pero también en la formación que se obtiene desde dentro de las empresas. Y huir de aquellas en las que no sea posible aprender. Si sumas un sueldo basura y un trabajo monótono, estás equivocando el futuro o estás pillado por los gastos fijos.

Se necesitan asesores en inversiones y asesoramiento financiero

Hay un cambio claro en los puestos de trabajo técnico que quedan sin cubrir con calidad por la falta de formación y experiencia. Hoy os traigo uno como ejemplo, pero hay bastantes más opciones que deben servirnos para ver por donde hay que especializarse a la hira de ampliar la formación que tenemos.

Tanto las sociedades de inversiones y valores como las empresas de asesoramiento financiero están buscando analistas de inversiones para incorporar a sus plantillas. Se necesitan personas que se encarguen de analizar los mercados financieros y localizar los activos susceptibles de inversión. 

Se exige un conocimiento técnico y experiencia en gestión de carteras institucionales y de clientes, ser usuario avanzado de todo tipo de redes de inversión financiera y un nivel de inglés alto. Los licenciados en Económicas y en Administración de Empresas que tengan conocimientos demostrados en investigación de mercados y en técnicas de inversión en valores, con distintos tipos de riesgo, son los perfiles demandados para estos puestos.

La calidad total es el diferenciador del futuro

Una vez que hemos vencido "la cantidad" como elemento que propicia la rentabilidad de un negocio, de un proyecto, con tecnologías cada vez más capaces de modular las actuaciones de todo tipo, sean servicios, producciones o ideas, nos queda el siguiente reto, mucho más complicado de hacer bien. 

"La calidad"

Es muy fácil lograr la cantidad necesaria hasta lograr que "algo" sea rentable. No tanto conseguir vender esos "algo" y con ello encajar la producción con el stock y la rentabilidad. Lo que separa la posibilidad de que eso se produzca sin muchos problemas es "la calidad".

Cuando hablamos de calidad no estamos refiriéndonos solo a un producto duradero, sino que sobre todo llene las expectativas del comprador. Pero también que produzca un valor añadido a los mismos servicios de la competencia, que detrás y dentro tenga un equipo de soluciones por si algo falla, que tenga un proceso de mejora continua, que esté dentro de una organización que haya comprobado todos los procesos del servicio o la producción, que contenga parte de un proceso de economía del bien común, que sea ético el producto y sus relaciones laterales con lo que le rodea en el mundo empresarial, que sea parte de una marca seria que busca seguir contando con los mismos clientes.

La calidad total es el valor añadido de los nuevos tiempos que lleva alguna década procurándose como elemento diferenciador a la hora de entrar en mercados nuevos pero sobre todo de no salir de ellos empujados por una competencia cada vez más dura. Los departamentos de calidad ya saben que no solo es necesario hacer partes de no conformidad, de mejora de procesos, de control de proveedores, de optimización de los tiempos o de mejora de las relaciones laborales. Ahora también hay que analizar aquellos conceptos mucho más complejos de dejarse analizar como la relación financiera, la innovación, las inversiones, las mentalidades directivas, el tamaño de las empresas, el crecimiento o descrecimiento, etc.

Provocar con éxito es un arte. También en la empresa

Provocar es un arte, es casi una necesidad si quieres triunfar, es el mejor método para sobresalir de forma rápida, es la mejor manera de dejarse notar entre mucho competentes que también aspiran a lo mismo que tu.

El que quiera interesar a los demás, debe provocarlos. Salvador Dalí

Si lo decía Dalí es un detalle, pero es que también lo dicen muchas empresas que ya han triunfado. 

Eso si, hay que provocar de forma positiva, pensando en agradar, en añadir valor, en saber que tras la provocación debe habar sustancia esperando al producto o servicio. 

Provocar es una forma de llamar, pero detrás debe haber un fondo que sea capaz de retener.

Comprender. Colaborar. Conversar. Conectarnos. Conocer. Compartir.

Ya estamos en el siglo XXI y dentro de esta inmensa crisis de la que llevamos siete años sufridos, todos saldremos. Pero no sabemos ni cuando ni cuantos. NO todos vamos a salir de la crisis igual y a la vez. Algunos lo harán antes, otros nunca saldrán, los habrá que tardarán tanto que se les acabará la vida laboral y otros habrán perdido parte de sus conocimientos cuando ya puedan volver a estar en el mercado laboral.

Pero todas estas condicionantes dependen de nosotros. Nosotros debemos YA intentar que nos afecten positivamente y que nos pillen preparados para el momento en que podamos volver a tomar todos los impulsos necesarios.

Además de quejarnos —incluso siendo pesimistas y no renegar de ello— debemos trabajar para que cada uno de nosotros esté lo mejor preparado y con una mirada positiva ante el presente, la productividad, el trabajo y el futuro. Puede sonar complicado, y lo es. Pero hay que trasmitir soluciones, optimismo, capacidad, saber estar, incluso disimular.

Hay que adaptarse a los cambios que nos han venido. No sirve de nada soñar con lo anterior, pensar que esto es mucho peor y pelear por recuperar lo viejo. Esto es lo que ahora tenemos, debemos mejorarlo, pero desde dentro, sumergiéndonos en ello y adaptándonos a las nuevas realidades.

Solo si somos capaces de entender lo que nos rodea, el nuevo mercado profesional y productivo, seremos capaces de salir airosos de nuestra pelea contra —y a favor— del futuro. Del nuestro y del de nuestra sociedad.

Siempre hemos tenido tiempos complejos, inseguridades laborales, necesidades constantes de reciclarnos. Y siempre algunos han sabido salir muy bien de esas peleas contra los entornos.

Comprender. Colaborar. Conversar. Conectarnos. Conocer. Compartir.

Hay que saber trabajar en equipo, tener ideas propias, saber presentar un proyecto, tener capacidad de hablar en público, estar siempre conectado con todo el mundo,  entender a los que te rodean, adaptarte a todos los cambios. ¿Necesitas ser Superman? No. Pero si que es verdad que necesitas ser de goma, tener capacidad para cambiar de velocidad varias veces al día.

Un conocido puede ser tu empleador, tu cliente, tu proveedor, tu colaborador, tu competidor, tu socio. Todo está abierto, así que cuídalos y entrega para recibir. Los roles profesionales cambian constantemente y hay que estar preparado para ello.

Hoy si no estás en red no estás. Lo saben los que te hacen una entrevista de trabajo, tus clientes potenciales, tus profesores, tus proveedores. Lo sabes tú. Esto supone estar constantemente aprendiendo, pero no se debe hacer otra cosa.

¿Para qué sirve un fracaso?

Si cerráis la puerta a todos los errores, la verdad se os quedará fuera

La vida está llena de fracasos, pero curiosamente no en todos los países se entiende igual la capacidad que tiene un fracaso para aprender, para crecer o para hundirte. En algunos países un fracaso significa un intento del que se aprende, una osadía de la que se sale fortalecido. En otros supone la demostración de una incapacidad.

La verdad es que un fracaso nunca debe representar la huida. Un fracaso es la puerta por la que se entra en la siguiente oportunidad o al menos la ventana por la que debe entrar aire nuevo y renovado.

¿Qué se necesita para ser un buen líder en equipos humanos?

No es sencillo ser el líder de un equipo de trabajo, ser el que gestiona un equipo de personas para trabajando en equipo lograr objetivos mejores que trabajando de forma individual. ¿Qué se necesita para ser un buen líder de equipos humanos?

Debes generar confianza en tu forma de ser dentro del equipo. Demostrar que sabes, que no vas a realizar trampas, que estás a su lado para ayudar, que eres capaz de dominar los momentos de tensión.

Hay que saber escuchar muy bien a todos los integrantes del equipo. A veces en reuniones globales, a veces de forma individual.

Hay que repartir los éxitos y saber quedarse los fracasos. Hay que hablar de las partes negativas del equipo, de cada integrante, mejor de forma individual, pero también de las partes positivas y de los éxitos y trabajos bien hechos.

Hay que informar a todos los integrantes del equipo qué meta se busca, hasta donde se espera llegar, qué objetivos están marcados. Y tan importante es no olvidar esto como recordarlo de vez en cuando, dando información real de lo logrado.

Hay que compartir la información, hacer sentir importantes a todos los miembros del equipo de trabajo. Todos deben aprender de todos y sentir que están aprendiendo todos por igual.

Una actitud básica en todo proceso empresarial es la reflexión constante

Vamos a basarnos unos días en las ideas que El Bulli ha dejado escritas sobre el éxito de los proyectos, de su empresa como centro de innovaciones, como lugar para experimentar. Nos olvidaremos pues en esta y sucesivas entradas, de los resultados económicos de El Bulli. No todo el éxito de una empresa es ganar dinero, aunque parezca la meta imposible de abandonar.

Una actitud básica en todo proceso creativo y de crecimiento es la reflexión constante, el análisis de todo lo que se está haciendo, salga bien o mal. Todo y esto es bien cierto puede hacerse mejor. Nuestra complacencia es la que a veces no impide continuar con la investigación o con la revisión de los procesos de mejora.

Si algo funciona, nos han enseñado que lo mejor es NO cambiarlo. Puede ser cierto, pero aun así debemos seguir viendo si es posible seguir mejorando lo conseguido. 

Conozco una gran panadería que empezó hace tres décadas recuperando los panes antiguos, ofreciendo no menos de 20 diferentes tipos de panes. No existía competencia en su ciudad para tal cantidad de buen producto, de tanta variedad de posibilidades. Era una empresa familiar asentada en un barrio, donde había filas de compradores esperando su turno que aguardaban en la calle a entrar. Modificó el obrador, amplió las instalaciones y con ello amplió sus clientes.

Hoy y por que no quiso quedarse atado en el éxito, es una gran cadena de franquicias que sirve sus muchos productos de panadería y pastelería por varias ciudades españolas, con su marca y su particular forma de decorar y vender. No quiso esta empresa familiar dejar de reflexionar sobre qué podrían alcanzar con su ya asumido éxito primero.

¿Donde podemos aprender innovación?

La innovación se puede realizar en cualquier lugar, momento, actividad, edad, espacio. No es necesario mas que trabajar fuerte por querer innovar, sin importarte los resultados adyacentes, incluidos la rentabilidad de tus acciones.No es empezar bien, pero es inevitable que cambiemos la forma de pensar, si de verdad queremos innovar.

Innovar no es copiar de "otros" pero sobre todo no es copiar de uno mismo. Innovar es crear algo nuevo, pero se puede partir de algo que ya existe. Innovar es imaginar algo diferente que aporte un valor superior a lo que ya existe desde ideas que señalen nuevos caminos a explorar.

El ejemplo de El Bulli es uno del que podemos plantear como ilógico, pero que funcionó muy bien. Pretendió innovar desde la gastronomía, desde un pequeño restaurante que no había triunfado, en una cala escondida a la que se accede desde un camino pequeño entre calles estrechas de Rosas en Gerona y tras recorrer bastantes kilómetros de carretera muy secundaria. No son los ejemplos más recomendables en los libros, para lograr objetivos empresariales.

Pero sí consiguió innovar a costa de mucho trabajo, locura bien planificada y mucho estudio de todo tipo de posibilidades, no solo de negocio. Lo importante para el equipo era abrir nuevas vías y posibilidades, no rentabilizar un negocio del que ya existían miles repartidos por lugares más fácilmente accesibles.

Si añadimos que era un local pequeño, que solo se servían cenas y que solo abría seis meses al año, donde trabajaban más personas que posibles clientes, entenderemos que la innovación es muchas veces incompatible con los beneficios en forma de dinero. Y de hecho El Bulli perdía dinero, lo que no quiere decir que no fuera un gran ejemplo de innovación.

¿Por qué fracasan las empresas?

Es posible que esté a punto de emprender una nueva empresa, trabajo, idea. Pero que el miedo al fracaso le esté atenazando. No se preocupe mucho, es lo normal. ¿Por qué fracasan las empresas?

Pues muchas veces por no haber pensado con detenimiento que no es lo mismo abrir una empresa o un servicio en una calle o en otra, en un barrio o en otro, en una ciudad o en otra. Por impuestos o por falta de clientes potenciales, por tener mucha competencia o por realizar un servicio que en esa zona no le van a reclamar, por no disponer cerca de buenos profesionales para contratar o por estar muy lejos de proveedores de calidad.

Otro error grave es no tener realizado un buen plan de negocio que analice todas las posibilidades. Casi todos los planes de negocio suelen salir negativos, son pesimistas. Es cierto. Pero es mejor saltar al vacío sabiendo qué datos tenemos para ponen o no un colchón de un tamaño determinado.

No cometa el error de intentar una empresa sin suficiente formación, sin una experiencia que abarque todos los lados de la empresa, que sepa fabricar y vender, servir y cobrar. El mercado se rige por una reglas muy determinadas y hay que conocerlas. Luego usted las sorteará de una forma o de otra, las modificará para su servicio o las adaptará a su empresa. Pero al menos conózcalas bien.

El dinero es necesario. Esto jode pero es inevitable. Saque cuentas, calcule la inversión, las facturas de los primeros meses, los gastos de seis meses con muy poca facturación, los sueldos de todos pues hay que seguir comiendo aunque no se logre cobrar lo facturado, los gastos financieros, un remanente para imprevistos, y no tenga miedo. Pero es necesario esto pues nada fastidia más a un negocio que tener que conseguir liquidez en los primeros meses de vida lo que dificulta toda la implantación.

Toda empresa necesita darse a conocer, sea del tipo que sea. Sus clientes, algo imprescindible, ya están ahora servidos por alguien. Tú les vas a solicitar que cambien y para eso hay que ofrecerles algo más que sus actuales proveedores. Hay que trabajar mucho este aspecto y hay que insistir. No es fácil, pero depende de ti. Para eso tendrás que trabajar mucho y muy bien tu proyecto, no hay que olvidarse que todo dependerá de ti.

Los socios son importantes, las compañías de todo tipo en el proyecto de emprendimiento. Pero también suelen ser el gran problema, si contamos solo los ajenos a la propia actividad con tus clientes. Los socios pueden hundir la empresa si no se llevan bien, si no se distribuyen bien los respetos y las funciones. No es fácil la convivencia sobre todo cuando surgen los problemas. Cuando hay que darle más gas, apretar con más brío el acelerador.

No te hundas todavía; si las cosas no van bien, no pienses en el fracaso sino en estudiar las alternativas. Un negocio no da nunca beneficios en poco tiempo, siempre es un proyecto a medio o largo plazo. Por eso hay que analizarlo todo bien desde el primer día planificando esos tiempos de complicado camino. Calma, analiza todo, mira qué ha salido peor de lo que pensabas, y cambia acciones antes de desistir definitivamente. Si al final tienen que cerrar la idea, recuerda que nadie te podrá quitar lo que has aprendido. Lo importante no es caer, sino saber levantarse y aprovechar todo lo que has aprendido, que seguro es mucho.

Las oficinas abiertas u open office han venido para quedarse

Estos últimos años han servido para cambiar las formas de las oficinas internas, la de trabajo interno, bajando paredes, suprimiendo espacios cerrados, impersonalizando los puestos de trabajo. Se busca que todos nos podamos mirar y ver, observar y que no se creen habitáculos privados, cerrados y escondidos.

Parecen formulas modernas, lógicas, útiles. Se comparten espacios, se abaratan costes, se gana en trabajo en equipo, se abre la mirada y con ello la sensación de amplitud y de control interno de las producciones. Bien. Lo malo es que siempre hay jefes y jefecillos que se intentan rebelar, buscas excusas y apoderarse de lugares comunes como sitios de uso personal.

El siguiente paso es crear espacios totalmente deslocalizados. Las personas tienen un ordenador y diversas formas de conectarse al mundo mundial, de guardar archivos, de estar siempre comunicados. Ya no es necesario tener mesa, ni impresora, ni fax. Un teléfono móvil, uno o varios email, archivo en la nube y una seguridad a prueba de tontos.

Evitamos papel, herramientas intermedias, archivos, bolígrafos, espacio. Pero hay que conservar como sea que la empresa matriz tenga la suficiente información por si las personas un día deciden irse.

Las oficinas abiertas son el futuro y van venido para quedarse. Así que si usted es de los que todavía tienen paredes y puertas, un consejo. No las deje cerradas más que lo imprescindible. No de la sensación de que sin la puerta cerrada está vendido. Pues al final se optará por lo americano, lo europeo, lo práctico. Quitarle la puerta y bajarle las paredes.

Sí, los enemigos de la empresa son el cliente, el proveedor y la competencia

Todo empresa tiene tres ejércitos fuera de su ámbito que le pueden atacar en cualquier momento. Los clientes, los proveedores y la competencia. A veces son amigos, pero a veces se pueden convertir en enemigos o en amigos de tus enemigos.

Los clientes son los que nos pagan el sueldo y las facturas, pero con ellos tenemos que tener también capacidad de negociación para marcar precios y entregas, servicios y relaciones. No pueden ser los dueños de nuestra empresa, de nuestro futuro, de nuestro desarrollo. Ellos nos necesitan también, pues si no habrían elegido a otro proveedor. Nunca hay pocos clientes como nunca hay clientes fijos ni un número exacto y perfecto de clientes. Los clientes se amplían o decrecen, se ganan o se pierden. Incluso a veces se tiran a la basura.

Los proveedores son los que nos sirven lo que necesitamos, nosotros somos clientes para ellos, luego debemos tener una relación tan ajustada como la que deseamos tener con nuestros clientes. Pero los proveedores no siempre son fieles, sobre todo si atisban algún problema. Y con ellos debemos tener la mejor relación pues nos deben informar de todos los cambios e innovaciones de sus productos para nunca quedarnos atrás con el tercer ingrediente de nuestras amenazas. Nunca hay un solo proveedor para cada servicio, y la relación con todos es primordial. Nunca sabemos cual de ellos será el que de la próxima innovación, la próxima bajada espectacular de precios.

La competencia siempre se está moviendo. De ellos dependemos seguir facturando, estar en línea con lo que pretendemos, seguir ocupando el espacio de mercado que ya tenemos. Es importante conocer sus proyectos, sus precios y servicios, sus deseos de ampliar el negocio. Pero recordar que existen dos tipos de competencia; la que ya está asentada en el mismo mercado que nos disputamos y la que puede crearse de nueva y acceder a la misma parcela del pastel. Las nuevas competencias intentarán entrar en nuestro mercado por dos flancos débiles. Bajada de precios u ofrecer un servicio alternativo y diferente. Y para ambas batallas debemos estar preparados siempre.