Lo mejor para motivarse, es actuar siempre

¿Sabes hacer algo interesante, lo sabes hacer bien? una pregunta más…, ¿lo haces? Pues mira, con sinceridad, si sabes hacer algo y no lo haces, es como si no lo supieras hacer. Sea lo que sea. En la vida, no actuar es lo mismo que no saber. Si no pones en marcha tus conocimientos, tus ideas, tus osadías mentales, tus proyectos…, es lo mismo que si no los tuvieras. No sirve de nada tener muy buenos conocimientos o ideas, si después no los ponen en movimiento.

Lo malo de la inactividad es que se multiplica ella sóla. Lo mismo le sucede a su contraria, la actividad. Cuanta más pasividad le apliques a tus ideas o proyectos, más inactividad te estarás creando para que te rodee. Cuanto más intentes poner en funcionamiento tus ideas y decisiones de cambio, más aprenderás de ellas, más las pulimos y por ello más posibilidades de éxito tendrás.

Esto sirve tanto a nivel personal como a nivel de grupo o de equipo. Para ganar y estar en la excelencia del grupo o del conjunto de posibilidades, hay que ganar. Para ganar hay que ganar. Lo he repetido para dejarlo más claro todavía. Si entramos en la dinámica de perder, lo normal es seguir perdiendo. Si decidimos pararnos, frenar nuestras iniciativas, derrotarnos por algo, sin duda, nos estaremos derrotando por casi todo. Y sin duda también poner en funcionamiento la maquinaria de las decisiones es mucho más complejo si estás parado que si están al menos a una velocidad lenta pero mantenida.

No dejes de pensar, no dejes de actuar, modula tus decisiones al momento, pero nunca te rindas como para frenar totalmente la maquinaria de las decisiones ni personales ni de equipo. Hay que estar constantemente innovando y por ello tomando decisiones. Si te frenas será complicado volver a ponerse en marcha.

Hay que trabajar más o mejor para aumentar la productividad?

En España se trabaja de media muchas más horas al año que en la mayoría de los países de Europa, que curiosamente y trabajando menos horas, son más ricos que nosotros. 

Pero trabajar más horas anuales no supone lograr más productividad, más rendimiento por jornada, más satisfacción para el trabajador y para la empresa. 

Y lo curioso es que lo sabemos, lo tenemos medido, pero hacemos como si no nos importara, añadiendo además la coletilla de que “hay que trabajar más”. 

- ¿Más o mejor? -

 En España tenemos unos horarios muy pocos flexibles.

 No existe confianza entre los operarios y la dirección de le empresa y esta cree que cualquier libertad en el horario se convierte en un desastre.

 Se les entrega a los trabajadores unas tareas excesivas, amontonadas, sin directrices claras, con unos tiempos de entrega muy bajos, exigiendo unas jornadas muy largas, para que al final crezcan los errores, la desgana, el convertirse en una columna en algunas horas de todos los días por falta de motivación.

 Empezamos tarde a trabajar en muchas empresas, terminamos más tarde toda´via

 Cerramos para comer entre 2 y 3 horas en un horario absurdo.

 Todavía hay muchas empresas que no creen en los turnos de trabajo como una ventaja muy rentable para la productividad.

 Muchas empresas confunden la asistencia por horas, por la producción por jornada sin errores.

 Sigue existiendo cortes de producción que se repiten cada día para fumar, para tomar un café, àra charlar, y sin el respeto de los propios operarios al trabajo necesario. Es importante descansar en muchos trabajos cada cierto tiempo, pero de una forma lógica, tasada, válida para la persona, no amontonada en el mismo momento, larga y descontrolada.

 Debemos reordenar las reuniones de trabajo. Incluidas esas muy abundantes que decimos duran cinco minutos y se alargan luego 15 minutos.

 Hay que motivar a las personas, conciliar los horarios con su vida personal, dar libertad de horarios y entregar las tareas mucho mejor preparadas, con directrices más elaboradas.

 Hay que tasar el trabajo por objetivos logrados y no por horas dedicadas a “estar”.

 Y hay que procurar formas de relajación laboral en el tiempo de trabajo, pero hacer ver a todos los operarios que su éxito productivo consiste en lograr que esos tiempo de relax sirvan para todas las partes.

Por qué no jugamos más los adultos para ser más productivos?

¿Por qué no jugamos más los adultos, para incluso llegar a ser más productivos? Somos muy serios, vamos disfrazados de adultos siempre, nos comportamos grises y nada imaginativos, somos muy sosos y aburridos, predecibles, apagados y dominados. 

En cuanto sumamos años dejamos de ser niños. 

Nos creemos que ser niños va con la edad y que a partir de un número de años ya nunca más podemos ser niños. 

Incluso nos creemos que ser niño no sirve de mucho, no sirve para esta vida que nos hemos encontrado ya hecha y montada. Pero los niños tienen una mirada especial para muchos asuntos, que es posible necesitar siendo adultos.

Jugar es bueno, muy bueno a veces. Y se puede jugar muy en serio, buscando objetivos desde la osadía del juego, sin preocuparnos tanto en el respto a las formas, como en alcanzar éxitos.

Jugar no está en contradicción con lograr objetivos, con trabajar duro hasta lograr el éxito, con ser capaces de conseguir buenos sueldos para montar con cariño —y la ayuda de nuestra pareja— una gran familia. 

Jugar es necesario incluso para trabajar con más éxito. 

La imaginación, la exploración, la capacidad para abstraernos, es muy necesaria para encontrar soluciones a los muchos problemas comunes de todos nosotros. 

Nos vamos dando cuenta que jugar es importante incluso para la planificación de los grandes negocios, para aplicar en las negociaciones la teoría de los juegos, para ser más felices que parece ser lo más complicado de todo.  

Juguemos más, y no perdamos la responsabilidad de lograr los objetivos con la mayor seriedad posible.

La educación actual hace personas uniformes; no alumnos libres, sino necesarios

Hay una teoría muy cierta que nos señala sobre las consecuencias negativas hacia la personalidad libre de los alumnos que entran en el sistema escolar y formativo de las últimas décadas, pues se trata —sin decirlo para no asustar— de domarlos hacia un sistema social que les reprime hasta restarles sus imaginaciones, sus ideas propias, para lograr de ellos una personas válidas para lo que en esos momentos se necesita según la sociedad y el sistema económico, laboral y social donde se está incluido.

Por este sistema educativo, de admitirlo, las materias que se ofrecen a los alumnos —es decir  a los niños, futuros adultos y llenos de imaginación y libertad— son unas pautas en formación hasta doblegarlos en la dirección que creemos en cada momento más útil para el sistema, incluso para ellos mismos como personas. No estoy hablando de una conspiración mundial extraña, sino de una decisión con su lógica aunque no la admitimos todos.

En el camino de esta educación definida para crear individuos “necesarios” perdemos muchas capacidades innatas de crítica a lo establecido, de exploración de los diferente, de los distinto, mucha pérdida de la sensibilidad, de la capacidad crítica para seguir teniendo imaginación cuando somos adultos. Esta uniformización de la sociedad, además de llevarnos a restar posibilidades discrepantes, nos lleva a una competición más dura entre las personas para poder sobresalir entre todos y con eso también, un abaratamiento de los costes laborales entre las personas, pues no hay casi sobresalientes. Sólo esos serán los que podrán ascender hacia la excelencia.

En los últimos tiempos solicitamos desde el mundo del trabajo lo contrario. Personas que sobresalgan por su especialización. Pero no sólo laboral, sino de forma de pensar, de analizar, de plantear ideas diferentes, de saber mirar los problemas desde otra óptica. Es decir, primero “capamos” la diversidad en las escuelas o incluso en algunas universidades, y luego solicitamos esa misma diversidad acentuada pues nos estamos dando cuenta que es muy positiva para la productividad real de los países, antes de las empresas, primeros de las personas.

La educación escolar está siempre en contínua transformación, algo lógico si sólo buscáramos la excelencia. Pero es que además algunos buscan la adaptación al entorno, y esto pareciendo lógico tienen la gran pregunta detrás. ¿Quien tiene que marcar el entorno sobre el que nos tenemos que mover en el futuro? ¿por qué incidimos sobre los niños, frenando sus capacidades de imaginación o crítica, si cuando sean adultos con capacidad para gestionar el futuro de todos, habrán pasado al menos 25 años desde que iniciaron su formación escolar?

Para cambiar los errores, hay que ser más flexible

Muchas veces en algunos planteamientos empresariales o de organización reconocemos al ver los resultados y tras un análisis calmado, que nos hemos equivocado, que no hemos logrado lo deseado, que todavía tenemos tiempo para rectificar. Los objetivos se han quedado cortos o en cambio se nos han reconvertido —al ir hacia otra dirección— en pequeños o grandes fracasos. Hay que cambiar el enfoque de nuestras actuaciones, buscar otros puntos de vista, otro tipo de acciones.

 Hay que empezar por formular la situación desde diversos enfoques, desde más opciones y posibilidades, desde otros puntos de vista.

 Hay que mezclar las ideas que ya teníamos, para ver si surgen entre ellas, nuevas posibilidades. La suma de partes, pueden dar un resultado diferente.

 Hay que buscar otros puntos de vista propios, moviendo las ideas viejas desde otra óptica, hacia posiciones diferentes, para analizar si algo importante cambia.

 Hay que analizar los errores cometidos, ver los motivos de su crecimiento y plantear soluciones a los mismos desde la nueva estrategia, pues es muy posible que intenten volverse a repetir.

 Intenta ver el problema surgido como si fueras otra persona, como si estuvieras “fuera”, como si tuvieras la necesidad de analizarlo desde otra perspectiva.

 Introduce en el equipo a una persona nueva, diferente al resto, con otras ideas que puedan complementar todo lo que se ha hecho hasta ahora.

 Algo hay que dejar en el camino, negocia contigo mismo, elige, hay que cambiar, toca cambiar, pues si no modificamos los anterior repetiremos los mismos resultados.

Copiemos de los niños para aprender a dirigir a los adultos

Vamos a empezar la entrada con unas frases del profesor, perdón, del maestro César Bona: “Todo educador debe adaptarse al motor imparable y entusiasmado del niño. Hay que motivarlos, estimular su creatividad, aguijonear su curiosidad, pues son habitantes del presente”.

Y ahora vamos a cambiar levemente esta frase para adaptarla a educar equipos de personas adultas, para gestionar hacia la excelencia a las personas de un equipo:  “Todo gestor de RRHH debe impulsar el motor imparable y entusiasta de cada uno de sus integrantes. Hay que motivarlos, estimular su creatividad, aguijonear su curiosidad, pues son habitantes del presente”.

Es así de sencillo, pues siempre estamos hablando de seres humanos inteligentes, con ganas de colaborar, de ser mejores, de que su trabajo sea más válido. De personas que además de querer ser motivadas deseas ser reconocidas en el éxito de su trabajo. ¿Que hay diferencias? Ya. Lo sé. Lo sabes tú. Sí. Nada es una balsa de aceite. Menos mal. Pero de todo se aprende y con todos se puede sacar un objetivo válido, muchas veces sólo con planteárselo, y si sabemos elegir para cada persona una meta a diferente altura, a distinta distancia.

Dirigir RRHH: Selección, gestión y formación

Cuando hablamos (en general) de productividad, de buenos resultados profesional o empresariales, de acercarnos a la excelencia a costa de trabajar en equipos bien dirigidos, nos referimos a los grupos humanos como algo complejo de dirigir, mientras que nos olvidamos que muchos de nosotros nos creemos entrenadores deportivos creyendo que es sencillo dirigir a grupos de personas. Ni lo uno, ni lo otro. Tal vez el punto más complejo de dirigir un equipo, sea esa selección de los integrantes, para que siendo complementarios, sean también generosos, capaces de trabajar en conjunto hacia el mismo objetivo, pero sabiendo la labor de cada integrante. Y luego gestionar cada acción, sobre todo las derrotas, que son el punto flaco de toda organización. No, no me olvido de la formación interna y constante, eso es imprescindible para funcionar bien, pero de eso hablo en otras entradas.

La productividad es mucho más que la optimización de equipos de personas, y para este menester se han escrito decenas de libros (¿centenares?) a lo largo de muchos siglos, incluidos los griegos.

No es posible salir al campo de la producción —si formas parte de un equipo de recursos humanos— con el miedo atenazando los trabajos que debes y sabes hacer. No es posible que el jefe del equipo, el líder que debe dar las órdenes y marcar los objetivos se conforme simplemente con no perder. Siempre hay que trabajar saliendo a ganar, convencidos de que podemos, de que somos los mejores, de que tenemos recursos ante todo tipo de problemas. Si en cambio salimos a los mercados, a los campos de batalla, convencidos de que nuestra competencia es mejor que nosotros, incluso si pensamos que los tiempos son duros y por ello muy complejo triunfar, que llevamos unos meses muy cansados, o al contrario, que como somos tan guapos que con silbar vamos a triunfar, lo normal es perder los partidos de la vida laboral y vital, contra nuestra competencia, y por nuestra incompetencia.

Tan importante es saber que los demás son buenos, cómo no pensar que nosotros somos peores.

Un equipo es un grupo de personas bien dirigidas que tienen un proyecto en común y sobre todo, una meta muy marcada hacia la que hay que ir sin dilación, entregando lo mejor de cada integrante del equipo, pues un equipo es la suma de varias o de muchas individualidades y en algunas ocasiones cada uno de sus miembros tendrán que demostrar que son buenos, con la misma seguridad con la que trabajan luego en equipo. En un equipo nadie gana, todos ganan. Nadie pierde, es el equipo quien pierde.

Cada persona somos responsables de hacer mal el trabajo, pero el Jefe o Líder más, por no saber motivar, por no saber marcar la hoja de ruta con arreglo a la suma de las competencias del equipo, por no lograr convencerles de que eran más eficaces que la competencia. Cuando un equipo falla en algo muy importante, la obligación de los gestores es analizar la situación y procurar los cambios necesarios para que no se vuelvan a producir estos fallos de equipo productivo. Pero cada error debe servir para mejorar, para ajustar, para motivar más si cabe.

Lista de los problemas del mundo globalizado actual

La crisis del sistema nos ha llevado a una Europa y a un mundo globalizado, con nuevos y diversos problemas a los que de momento no sabemos dar respuesta positiva, válida y rápida. Estamos sin duda ante un momento de la historia complejo y delicado, pues aunque es cierto que gran parte de estos problemas no son nuevos, otros sí y sobre todo son asuntos que se han juntado todos a la vez, sin soluciones aparentes y en constante crecimiento. Nuestra obligación personal es formarnos cada vez mejor, trabajar en busca de la excelencia en un puesto en el que nos sintamos bien, no caer en los consumismos programados, participar en la sociedad, exigir dignidad en el trabajo y respeto en nuestra relación con la sociedad que nos rodea.

Veamos una lista de estos problemas globalizados contra los que tenemos que pelearnos todos los días.

Desempleo y pérdida de calidad en el empleo.
Desigualdad social en aumento.
Hambruna en el mundo en decrecimiento pero tremenda.
Crisis energética de variado tipo incluso estratégica.
Cambio climático sin acuerdos globalizados serios.
Uso de la economía como laboratorio de beneficios.
Globalización mala sin aportar beneficio social.
Crisis económica que afecta sólo a las clases medias y pobres.
Consumismo absurdo y programado para su obsolescencia.
Crisis del modelo capitalista conocido y sin recambio teórico de otro.
Guerras terroristas no declaradas como tal.
Crisis de valores sociales y familiares.
Descrecimiento vegetativo en el mundo occidental.
Crisis de la propia democracia como concepto participativo.
Sanidad muy mal repartida entre las personas.
Educación no actualizada y con menos calidad de la necesaria.
Juventud sin futuro de independencia vital.
Independentismo personal y desafección social.

Parecemos insistir mentalmente que por los caminos que hemos tomado vamos al caos y al hundimiento social, pero se nos obliga a pensar que como colectivo social no seremos capaces de exigirnos y de repensar que las personas sí somos capaces de tomar decisiones y de cambiar lo que parece predestinado a suceder.

Cada uno de nosotros somos importantes actores que debemos poder dominar las consecuencias de los desastres, si no los hemos convertido antes en inevitables. No debemos abandonar de nuestras responsabilidad o pensar que no las tenemos.

La sociedad mundial, la europea o la española, caminará a ese desastre que nos avisan, pero sólo si no somos capaces de tomar las decisiones de sentido común y las que ya sabemos que hay que tomar pues los análisis previos ya los hemos realizado. Solo si nos empeñamos a no querer ver, y si admitimos que las ideologías y beneficios personales priman sobre todos los demás, nos hundiremos.

Trece 13 ideas o apuntes para salir del paro o desempleo

El grave problema del paro y desempleo en España nos parece irresoluble, aumentado en los últimos años por el empleo precario y sin calidad social ni económica. Tenemos la sensación de que en muchos años no lograremos crear empleos nuevos netos, que sean capaces de dar trabajo a millones de españoles, y sobre todo que sirvan para crear riqueza en nuestra sociedad, para que los españoles sí sientan dignificados por su trabajo y por lo que obtienen por el mismo. ¿Tan complicado es crear nuevos empleos? Veamos alguna claves para intentar entender esto.

  Los empleos sólo los pueden crear empresas, sean estas privadas o públicas.

 Realmente los empleos los crean otras personas con sus decisione, que son quienes toman decisiones a través de empresas.

 Todas las empresas privadas tienen como meta obtener más beneficios. Hasta hace unos años se pensaba que crecer era el mejor camino; ahora se piensa que bajar los gastos es el mejor camino.

 Todas (casi) las empresas que hoy existen están endeudadas y necesitan recapitalizar sus contabilidades.

 Casi todas las empresas necesitan con urgencia volver a invertir en nuevas tecnologías de producción, pues durante estos años no lo hen hecho, y todo el proceso se ha ido quedando viejo y obsoleto.

 Las empresas no van a crecer para facturar más, mientras no vean una economía pública limpia y clara, y una facilidad de crédito.

 Las empresas antes de crecer para facturar más, reestructurarán sus gastos, sus plantillas (más), su tipo de producción, su tipo de cliente, su gestión.

 Cuando salgamos de la actual situación de crisis del sistema y las empresas empiecen a tener algún beneficio, lo emplearán en pagar deudas en primer lugar. Tras ello, volverán a invertir en nuevos procesos de producción y tras ello, empezarán a contratar a más gente para crecer en tamaño.

 La forma de entender las relaciones laborales YA han cambiado. Los viejos empresarios quieren una manera diferente de contratar, de pagar, de despedir, de emplear los RRHH. Los nuevos empresarios están necesitando inventar nuevas formas de relacionarse con los equipos de personas.

 La única manera para los trabajadores de salir de este círculo asfixiante de poco y mal trabajo es EMPRENDER y crear sus propios trabajos. Pero con más formación y sobre todo con sumo cuidado en las inversiones, aupándose desde equipos y no desde una forma individual. Emprender nuevos proyectos es complicado, pero el éxito gratifica.

 Lo más complejo no es conseguir la financiación para un proyecto nuestro, esto muchas veces es falso. Lo más complicado es encontrar un proyecto válido, rentable, que tú mismo te lo creas de verdad. Si quieres ser empresario de tu propio puesto de trabajo, debes buscar una buena idea que sea rentable. Si es rentable encontrarás quien te preste dinero para obtener esa rentabilidad. Pero antes tienes que demostrarles que tu idea es rentable.

 Convertirte en empresario, aunque sea sin trabajadores, es un riesgo. Efectivamente. ¿Y? ¿No es un riesgo estar desempleado tras haber realizado una formación alta durante muchos años? ¿No es un riesgo irte a China, Alemania o Chile a trabajar por cuenta ajena?

 Piensa SIEMPRE en los beneficios de tu empresa, pero no pienses NUNCA en repartirlos como si fueran el premio a tu trabajo bien hecho. Los beneficios son para reinvertir y pagar deudas, para capitalizar y estar más seguro, para ser mejor que tu competencia o para aprender, para crecer despacio o para diversificar tus proyectos. Los beneficios son para perderlos o bien para multiplicarlos.

Todas estas pequeñas claves se resumen en una sola. Debemos emprender, estudiar la manera de crear nuestro propio puesto de trabajo, nuestra propia empresa por pequeña que sea. Saber qué podemos hacer, en qué somos buenos, hasta dónde podemos invertir, con quien podemos contar para intentarlo. La formación empresarial es una buena manera de tener formación profesional.

¿Para qué sirven los libros, todos los libros?

Los libros son un contenedor de vidas, de viajes, de experiencias, de posibilidades. Los libros son múltiples, muy variados, silenciosos, útiles, fieles, pacientes, amables. Los libros saben esperar, y sólo con abrirlos ya te puedes poner a viajar por el mundo, por los mundos, por las historias y entre las personas. Viajar con un libro es muy sencillo, te pide muy poco, sólo que lo abras y te metas dentro. A veces incluso los libros son gratuitos, pero siempre mucho más baratos que lo que ofrecen, pues la felicidad no tiene precio, la formación muchas veces tampoco, el poder soñar con lo que tú elijas es un un lujo muy barato. No vendo libros, vendo posibilidades.

No es lo mismo escuchar para entender, que escuchar para contestar

Parece lo mismo a la hora de comunicarnos, y el primer problema es ese precisamente, que no sepamos o queramos diferenciar nuestra actitud. No es lo mismo escuchar para entender, que escuchar para responder. No es lo mismo estar predispuestos a aprender que estar siempre predispuestos para intentar enseñar. Y recordar que no es lo mismos enseñar que mostrar.

La creatividad y la innovación en los negocios nuevos es fundamental

La creatividad es una de las mejores maneras de encontrar FUTURO. Si debemos diferenciarnos de nuestra competencia y lograr un mercado propio, a veces es más sencillo utilizar la creatividad y la diferenciación de nuestros productos, que simplemente bajando el precio.

Sobre cualquier producto o servicio, siempre, hay variables que debemos analizar. Formas diferentes de enfocarlos para ofrecerlo diferentes y con un valor añadido con variables interesantes hacia el cliente. A veces es tan sencillo como ver qué se está haciendo en otros países, en los mismos mercados a los que se intenta ofrecer nuestro servicio. Copiar muchas veces se puede convertir simplemente en inspirarse sobre lo que otros ya hacen, para adaptarlo a lo que necesitas hacer tú. Añadir un toque incluso insólito, provocador, muy diferente, es importante. Depende de los sectores, de los productos y sobre todo de admitir que cuanto más atrevido es algo, menos cantidad debe llevar añadido de entrada.

Simplificar un producto también es innovar buscando nuevas posibilidades. Convertir un servicio en más práctico para sus clientes, en más cercano, en más simple de acceder, modificando formas anteriores, puede ser un sistema que atraiga a más clientes. Ya hay gimnasios que no cobran por mensualidades sino por sesiones. Hay sistemas de venta de libros digitales donde se paga al autor por páginas leídas y no por cantidad de libros vendidos. La competencia es muy alta, pero también abre nuevas posibilidades de actuar y explorar.