Los 12 puntos para analizar antes de montar un negocio nuevo

Todos queremos montar un negocio, una empresa que nos ofrezca un buen trabajo y unos beneficios. ¿Esa meta es sencilla, es posible, es lógica planteársela sin antes analizar bien nuestras posibilidades? ¿O tal vez antes hay que plantearse una serie de cuestiones básicas que nos sirvan para medir las opciones de éxito que tiene nuestra inversión de exfuerzo y de dinero? Veamos 12 cuestiones básicas sobre las que deberemos empezar a pensar.

El éxito de nuestra empresa está en el éxito de nuestro servicio o producto. Preguntémonos unas cuestiones muy básicas:

 ¿Lo que vamos a ofrecer lo van a comprar nuestros clientes con facilidad? 

 ¿Acudirán a nuestra empresa antes de a la que ya comprar ese mismo producto y por qué? 

 ¿Qué tamaño tiene el mercado al que queremos acudir con nuestro producto o servicio? 

 ¿Es fácil o muy complicado conseguir un espacio propio en ese mercado, y poderlo mantener? 

 ¿Hemos analizado los precios a los que vende nuestra futura competencia? 

 ¿Estos precios son rentables para nuestro propio negocio, con arreglo a lo que nos cuesta a nosotros producrir nuestro servicio? 

 ¿Es sencillo o muy complicado lograr clientes, bien por el tipo de nuestro servicio, o por la colocación de nuestro punto de venta, o por el tamaño de nuestro servicio, etc.? 

 ¿Qué inversión necesitamos y qué posibilidades tenemos de lograrla y luego de rentabilizarla? 

 ¿Seremos capaces de hacer cambios en nuestro negocio para ir adaptándonos a lo que nos vaya demandando nuestro mercado incipiente, incluso desde el primer día? 

 ¿Podremos crecer si nuestros clientes lo demandan, si el producto necesita ir acompañado de nuevos servicios, si lo necesitamos para poder rentabilizar la empresa? 

 ¿Sabemos vender nuestro producto? 

 ¿Hemos tenido en cuenta (casi) todo tipo de impuestos, de subcontrataciones, de seguros, de conflictos y averías, de gestiones comerciales, administrativas o de control de calidad?

Hay que aprender a relacionarnos mejor con todos. Incluido con nosotros mismos


Relacionarnos bien con los demás es muy positivo para nosotros mismos. Es pues puro egoísmo el que sepamos hacerlo mejor, y para ello debemos practicar la inteligencia emocional, conocer los funcionamientos de las emociones de todos, pues es importante conocernos y conocer a los que nos rodean para detectar si lo estamos haciendo bien o mal, si recibimos lo que esperamos o si nos estamos equivocando en la formas de encarar los problemas, la situaciones, las relaciones.

Relacionarse con los que nos rodean es saber poner límites en las interacciones, es también aprender a poner esos mismos límites para nosotros mismos, es sobre todo saber resolver conflictos y para ello es fundamental detectarlos a tiempos y adivinar las motivaciones. 

Las relaciones entre personas tienen que ser agradables. Si son violentas o duras y ásperas, no lo serán por mucho tiempo. Nadie quiere vivir su propia vida rodeado de personas que trasmiten negativismo, violencia aunque sea verbal, malas caras, ausencias y cambios de carácter sin motivo, pesimismo absurdo, falta de empatía con los que le rodean, excesiva exigencia para con los demás y nula para con unos mismo, vicios no compartidos.
Hay que aprender a sentirse bien ante la vida, a saber elegir y poder rodearte de las personas con las que intercambiar positivismo, para sentirnos todos mejor. En las relaciones lo que en realidad nos intercambiamos es tiempo de vida, es decir, lo más importante que tenemos. Por eso es fundamental que sea tiempo agradable, positivo, válido, que se intercambie entre iguales, dentro de la felicidad.

Todo esto se aprende, como cualquier otra materia en la vida. Y como se aprende, debemos lograr que nuestros hijos lo comprendan bien y lo practiquen, pues es importante que asuman su propia felicidad desde las relaciones. Y si no sabemos lo suficiente, debemos buscar quien nos lo enseñe, desde diferentes lugares. Lo que se aprende, se enseña.

Mira, nosotros estaremos con nosotros toda nuestra vida. O nos queremos más, o aprendemos a vivir con nosotros mismos, o somos nuestros mejores amigos, o estaremos sufriendo siempre. Debemos tener autocontrol, pero sobre todo para nosotros mismos, que siempre vamos juntos a todas partes. Hay que crecer en autoestima y desde ella nos resultará más fácil relacionarnos con los demás. Pero lo primero es aprender a relacionarnos con nosotros mismos desde el amor propio.

Relaciones laborales especiales en un restaurante francés


Leo en un blog de gastronomía las formas de relaciones laborales de un restaurante de Francia, “Les Grands Buffets” de la ciudad de Narbonne

Es conocido que las cocinas y la sala de un gran restaurante es un lugar de trabajo de gran tensión, de gran esfuerzo en equipo, y eso sin duda ayuda y obliga casi en la búsqueda de formas de relaciones laborales que sean positivas, que estén muy implicadas entre todas las partes, para que la motivación sea alta. Veamos algunos puntos que me han parecido cuando menos muy interesantes para analizar, de los RRHH de este restaurante francés.

 Los trabajadores de la empresa participan activamente en la selección de las nuevas incorporaciones de personas al equipo, tanto en las entrevistas personales como en la decisión de a quién contratar para el equipo.
 Se prescinde del equipo de Recursos Humanos, y todos estos procesos junto a los de consolidación de estas nuevas personas, tras estar dos meses a prueba, las realizan en conjunto la totalidad del equipo fijo de profesionales del restaurante.

 Hay un sistema de préstamos a interés 0% para los trabajadores que necesiten adelantos o liquidez para algunos motivos personales, de consumo o de urgencia. Esta posibilidad se toma como algo habitual y normal, para que las persona no sientan la presión de los problemas personales por deudas de un tamaño normal.

 Las jornadas laborales son de 35 horas a la semana, divididos en 4 días, librando 3 días cada semana. Todos los que superan los periodos de prueba tienen contratos fijos dentro de una empresa que en la actualidad tiene unas 100 personas contratadas.

¿Quieres cambiar de trabajo? Piensa en estos consejos


Todos necesitamos cambiar de trabajo alguna vez en la vida, incluso es bueno cambiar varias veces pues es la forma más rápida de mejorar, de aprender, de sentirte mejor, de ganar más dinero. Pero siempre que decidamos cambiar de trabajo, más en estos tiempos tan complejos, debemos tener en cuenta algunos aspectos básicos.

El primero es que la mejor forma de cambiar de trabajo es desde el trabajo. Los mejores trabajos y las mejores oportunidades de cambio surgen cuando estás trabajando en otros trabajos, en otras empresas. Por eso hay que estar siempre pendiente del cambio, y asumir que nos pueden llegar ofertas y oportunidades cuando precisamente estamos trabajando en un sitio donde estamos bien.

La otra posibilidad más normal es que estemos cansados del actual trabajo por varias posibilidades. Un mal sueldo, una relación laboral que se ha empobrecido, una mala planificación empresarial que lleva al desastre, una promoción interna que ha fracasado, un agotamiento mental que nos ha vuelto desmotivados, etc. 

En estos casos hay que sopesar muy bien todas las opciones antes de tomar una decisión precipitada. Nunca te despidas sin tener recambio. Si resulta insoportable el trabajo, intenta que te despidan desde la empresa donde ahora trabajas, que te faciliten la salida de forma natural o de forma provocada. Aunque te parezca complicado no lo es tanto como sufrir después el desengaño y encontrarte sin plumas y cacareando. So lo dudes, si la empresa sitiera que tçu sobras, ellos te despedirían sin pensárselo dos veces. Así que antes de irte como un héroe, sopesa si no es mejor para tus intereses irte con una colchoneta por si hay caídas y todo sale peor de lo que imaginabas.
Recuerda que buscar un nuevo trabajo es psicológicamente duro pues no es posible medir el tiempo, las posibilidades, las oportunidades que nos vamos a encontrar. No te fíes de las buenas palabras de nadie, dichas antes de tomar la decisión. Las promesas cuando no hay que cumplirlas son muy fáciles de regalar.

Si la situación laboral es mala, háblalo con tus amigos, con tu familia. Consulta y analiza la situación con calma, sin tomar una decisión sino contemplando todas las posibilidades. Escucha pero al final decide tú. Eres el responsable última de la decisión que tomes.

Analizate, en serio. Mira tus puntos fuertes y tus debilidades. Observa qué te falta por actualizar en tu formación, mira qué se necesita en el mercado laboral actual, qué piden ahora para tu profesión. Aprende otra vez a realizar entrevistas de trabajo, pues se actualizan de forma increíble. Y recuerda que en estos últimos años la relación laboral ha cambiado mucho, lo que simplemente quiere decir que saberlo es oportuno para no sentirte mal tras el cambio. Hay que decidir en qué momento es oportuno hacer un cambio laboral, y si tienes que formarte, lo mejor es intentar hacerlo sin abandonar el propio trabajo que realizas, pues te sentirás menos presionado y con más calma para decidir.

Por último recuerda que un nuevo trabajo supone un nuevo lugar, unas nuevas distancias, unos nuevos compañeros, unas nuevas exigencias, unas nuevas oportunidades, y que a donde entres de nuevo, serás eso: “el nuevo”. Asumirlo desde el principio es muy bueno para no sentirte después derrotado, pues no saldrá todo tan bien como te imaginas. Pero al menos lo has intentado y si superas los seis primeros meses, habrás triunfado, seguro.

Respuesta de sentido común, por Joaquín Sabina

Podría parecer una respuesta de cualquiera pues sólo emplea el sentido común. Es, efectivamente, una respuesta lógica, sin mucho valor añadido. La realiza Joaquín Sabina en una entrevista y si la dejo reflejada es precisamente por eso, por su lógico sentido común que no siempre admitimos como básico. Sabemos qué debe suceder, qué sucederá previsiblemente. Pero no somos capaces de entenderlo bien y modularlo. Es casi seguro que al "sistema" le interese que la crisis se replique así misma.
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PREGUNTA. Eso no lo arregla ni un cambio de Gobierno. 

RESPUESTA. Si los que vienen son de izquierdas, deben subir los impuestos. Si no, no pueden cumplir sus programas. Los augures dicen que entre la bajada del petróleo, el ISIS y la crisis china se viene un cataclismo mundial.

Cómo resolver problemas sin plantearlos



"Si uno se plantea un problema y luego trata de resolverlo, está perdido. Lo que hay que hacer es resolver primero el problema y después plantearlo"


Salvador Pániker - Diario del anciano averiado.

Leer mejor con técnicas de subrayado básico


Debemos leer siempre con un marcador en la mano. El libro debe ser nuestro, pues no se trata de señalar textos que luego no vamos a poder repasar. El sentido de marcar los asuntos interesantes es facilitar segundas lecturas rápidas, en busca de aquellos temas que más nos han marcado o influido.

Yo prefiero un lápiz, nunca uso un marcador fluorescente, pues me parece muy agresivo, aunque tenga la ventaja de su visibilidad. Y tanto subrayo como pongo marcas al margen de los párrafos o incluso a veces algunos comentarios que sirven para entender con posterioridad el motivo de mi selección. Pero cada persona debe encontrar su personal forma de seleccionar y marcar lo que lee para posteriores relecturas.
Hay que subrayar poco, incluso muy poco. No se debe abusar pues al final nos puede resultar una sopa donde todo está subrayado y sin sentido de selección. Y sobre todo lee la primera vez el texto sin que esté subrayado. Nunca subrayes algo sin antes haberlo leído. Yo si tengo que subrayar varias líneas seguidas simplemente pongo una llave en el margen a modo de atención. 

Hay personas (sobre todo estudiantes) que subrayan con dos rotuladores de colores diferentes, para seleccionar dos categorías de subrayado. Cada persona debe marcar según lo que busque en el texto. No es lo mismo textos básicos de una materia, que textos más específicos que complemente lo que ya se sabe o conoce.



Deberíamos tener siempre mucha curiosidad y creatividad


“Un niño sin curiosidad pierde parte del niño y un niño sin creatividad pierde parte del niño” 

Es una frase que nos parece básica, escrita por el gran profesor César Bona en su libro La nueva Educación. Nos parece básica pero no la practicamos, al revés, la intentamos pulir y lijar. Y la gran duda sería analizar porqué si entendemos como básico en un niño tener curiosidad y creatividad (que siempre van unidas) no lo entendemos como saludable y positivo para la sociedad estos mismos adjetivos en un adulto.

Todos deberíamos tener SIEMPRE, curiosidad y creatividad. Para nuestras relaciones humanas, pero sobre todo para nuestras relaciones sociales, profesionales, laborales, de vida, de relación con el entorno.
Sólo seremos capaces de crear sociedad, riqueza personal y grupal, si sentimos curiosidad por lo que nos rodea pues de ello nacerá la formación constante y las ganas de seguir aprendiendo y creciendo; y además teniendo creatividad pues esta nos impulsa sin duda a probar, experimentar, crear nuevos caminos, explorar y edificar, ser emprendedores, no ser nunca conformistas, confiar en nosotros mismos para aprender sobre todo a levantarnos tras cada caída.

Curiosidad primero. Creatividad después. En todos los seres humanos. Y no nos dejemos arrebatar estos conceptos, pues algunos sin duda intentan que no los tengamos, ya que con ellos en pocas manos, tendrán más poder sobre todos nosotros.

¿Para qué puede servir la inteligencia emocional?

Todos queremos ver sobre todas las partes del comportamiento humano, aquellas que nos resulten más positivas a todos. Nadie queremos pensar en negativo, transmitir en negativo. Para ello la inteligencia emocional es la herramienta más eficaz y sencilla. Para conocer a los demás, pero también para saber dominarnos y conocernos nosotros mismos.

Si somos capaces de desarrollar la inteligencia emocional nos estaremos acercando a nuestros objetivos pero además de forma positiva, pues estaremos entendiendo todo de una forma más sencilla y eficaz, y sabremos frenar nuestros impulsos negativos, violentos, grotescos, absurdos a veces. Si algo no sirve para construir, realmente sobra en un diálogo y no tiene sentido enseñarlo. Eso no quiere decir que haya que abandonarlo, sino que no merece la pena estar defendiéndose en público.

Tenemos que saber con claridad qué somos, qué queremos lograr, cómo nos debemos comportar, pues así seguro será mucho más
sencilla poder organizar nuestras formas de actuar para conseguir lo que nos proponemos. 

Si todos nuestros pasos se realizan desde el positivismo, lo normal será que enfrente nos encontraremos a quien recibe, también predispuestos a comportarse de forma positiva. 

La verdad es que esto no es siempre así, pero crece en la medida en que el positivismo lo sepamos transmitir. Si la relación entre todas la partes la logramos llevar al campo del positivismo, será más sencillo encontrar puntos de comprensión, de trabajo en común, de más fácil construcción entre las partes. Que es al final lo que todos queremos conseguir en nuestras relaciones.

Estar en la misma sintonía entre las partes ayuda sobre todo a fiarnos de sus palabras y de sus intenciones. Y sin perder nuestra capacidad de defensa, es mucho más útil para encontrar puntos de apoyo y trabajo en común. Desde el positivismo podemos construir más. Desde el negativismo podemos destruir más rápido.

Aprendamos a ser más sociales, con la inteligencia emocional

Somos además de animales también seres humanos y como animales que se tienen que interactuar con todo lo que nos rodea, las emociones son parte importante de nuestra forma de ser, de nuestros comportamiento, de lo que los demás ven en nosotros.

Pero la inteligencia emocional que es esa parte de nuestro comportamiento humano con más capacidad de actuar y con menos respeto de aprendizaje, es la que debemos potenciar si queremos ser más felices y además hacer más felices también a los que nos rodean. Los animales según su cantidad de desarrollo cerebral también tiene una capacidad emocional que sin duda saben emplear muy bien para comunicarse y para agradar a sus compañeros de especie, pues les falta los métodos más simple de comunicación como son la palabra ye incluso la escritura.

Es más sencillo y simple decirle a otra persona “te quiero” de palabra o escribiéndole una nota, que diciéndoselo con hechos, con gestos, con miradas, con emociones. Por eso debemos crecer en inteligencia emocional, pues no venimos aprendidos de fábrica, más que en lo más básico. O incluso me atrevería a decir que parte de lo que ya traemos desde el nacimiento, lo vamos perdiendo en nuestra educación por una mala gestión del aprendizaje personal.

Para tener inteligencia emocional válida es fundamental conocernos bien nosotros mismos. Y aquí es donde empezamos a fallar. ¿Qué somos? ¿Quien somos? ¿Hasta dónde podemos llegar en situaciones extremas, positivas o negativas? ¿Qué capacidad tenemos para sufrir, gozar, dirigir, obedecer, tomar iniciativas, expresarnos o herir?

Nos relacionamos con los demás por “copia”, es decir, nos afecta mucho lo que hemos aprendido por contagio, por ver y sufrir, por vivir en situaciones que ahora copiamos. Si venimos de una familia o amistades determinadas, nos determinan ellas mucho. Somos sociales por sociedad, por copia, y eso puede ser muy positivo o muy negativo. Nuestra capacidad de cambiar la mochila que llevamos es mucha, pero la verdad es que pocas veces la vaciamos del todo. Aprendamos a ser más sociales, con la inteligencia emocional.

Inteligencia colectiva en crecimiento lógico

En este blog hemos hablado muchas veces de la importancia del líder en el funcionamiento de cualquier equipo, empresa, proyecto. Y ahora voy a darle la vuelta a todo, y voy a restarle importancia al líder. No es que haya cambiado de opinión, es que un líder sin equipo no es nada, y debemos también dar la justa importancia al equipo como el auténtico vertebrador de los éxitos.

Los equipos —es decir la suma de personas con unos objetivos marcados y una jerarquía delimitada y muy variada pues este es otro factor que hay que analizar con calma— son “inteligentes”. Es decir, si admitimos que los equipos son inteligentes, estamos admitiendo que son medibles y diferentes en su inteligencia grupal al resto de equipos y a las individualidades personales. Cada equipo tiene su propia inteligencia colectiva, mayor o menor, diferente y plural, con debilidades y aciertos propios, con su propia personalidad que no es la de ninguno de sus miembros.

El nivel de la inteligencia colectiva de los equipos es diferente entre ellos, pero aún más lo son sus capacidad, sus diferenciaciones de tareas excelentes, sus capacidades para resolver bien o mal ciertas tareas complejas. Diríamos que cada equipos es bueno para unas cosas y malo para otras. por ello la tareas de seleccionar el equipo es fundamental para lograr esa inteligencia colectiva que haga funcionar el equipo en aras de lo que se necesita.

Curiosamente hay estudios que nos demuestran que la suma de personas con una gran capacidad de inteligencia emocional o inteligencia productiva o laboral, no siempre forman un equipo con una gran inteligencia colectiva. Para sumar hacia la excelencia del equipo se necesitan más elementos que la agrupación de grandes individuos inteligentes antes de sumarse al equipo.

Un equipo debe saber leer los momentos, sacar conclusiones con pocos datos, actuar cuando es necesario, tener diversas velocidades de reacción, saber repartirse bien el trabajo entre sus integrantes, detectar en cada momento la capacidad de motivación que cada persona tiene para cada tarea específica e incluso en cada momento del tiempo del proceso. Hay personas excelente en la calma, que pierden su capacidad en momentos de tensión. Hay personas que necesitan trabajar en solitario dentro de un equipo, mientras que otras como mejor funcionan es trabajando junto a otras personas, por poner dos ejemplos sencillos.

La inteligencia colectiva se basa también y mucho en la inteligencia social, en la inteligencia emocional. Si las personas no se entienden bien, tanto en los momentos de euforia como en los de caída, no será posible lograr un gran equipo de trabajo. La relación entre las personas debe ser excelente, y nunca confundir esto con la clásica balsa de aceite. La discrepancia en positiva. Lo que no es positivo es la forma en que a veces se realiza la discrepancia. En la diferenciación se puede crecer, pero hay que aprender a gestionar las crisis de relación desde la empatía y la buena relación.

Hay que dominar los tiempos, necesarios y diferentes para que algo suceda

Siempre hay un tiempo en cada decisión de la vida que es necesario emplear para “dejar” que todas las cosas vayan sucediendo. Es el tiempo que no dominamos, el tiempo que necesitamos que vaya transcurriendo para que todo se mueve un poco hasta dejar huecos, hasta que nuestra entrada sea más lógica, incluso más inevitable. Es decir…, hay que saber jugar con los tiempos.

Pero hay que estar siempre muy atento pues enseguida viene  un tiempo para “hacer”, para  que todas las cosas sucedan y se realicen. En ese momento nos tiene que encontrar atentos, preparados, capaces de tomar decisiones y de ser positivos.  

Hay que saber diferenciar bien en qué momento es necesario intervenir y en qué momento es mejor dejar que todo funcione por sí mismo hasta que todo madura lo necesario. Los silencios, las inaniciones (paralización de alimentar las decisiones) son tan importantes en todo proceso de toma de decisiones, como los propios tiempos de acción.

Pero saber emplear sólo uno de los dos mecanismos lógicos de funcionamiento convierte en incapaz al que lo intenta. Nosotros siempre tenemos que interactuar (actuando o quedándonos sin alimentar el momento), aunque es posible que a veces no acertemos en el tiempo, en el momento. Por exceso o por defecto ese es el riesgo y el punto que debemos conocer bien, pero en eso radica la excelencia de cada persona.

Si nosotros no actuamos…, haciendo o no haciendo…, ¿para qué estamos allí? ¿sólo de espectadores? ¿acaso hemos pagado entrada o esperan de nosotros que en algún momento nos pongamos a aplaudir? Para que las cosas sucedan se tiene que sumar los dos tempos diferentes. El “tiempo necesario para que sea inevitable que sucedan las cosas” y el “tiempo necesario en el que hay que hacer que las cosas sucedan”.