23.6.16

Con menos educación, más fácil es manipular

Hoy daban las notas de fin de curso en el Instituto de Secundaria junto a mi hogar. A las 11 no salían con muy buena cara la mayoría de los jóvenes, con un folio excesivo y algunas lágrimas en algunos de los pequeños. ¿Malas notas?

La educación en España no está a la altura de lo necesario en este mundo tan competitivo. Y sólo hay una solución. Hay que trabajar más. Deben trabajar mucho más los alumnos y creerse que lo que hacen sirve para mucho. 

Ese trabajo debe ser auspiciado desde las familias, desde la propia sociedad, desde el trabajo de diseño del futuro. Deben trabajar más algunos profesores que no están a la altura de lo necesario. 

Mientras hay profesores que trabajan el 150% de lo que tienen programado, otros no llegan al 75%. Y he sido benevolente en esta última cifra. Tengo suficientes datos como para decirlo con rotundidad. 

La educación del siglo XXI no puede estar anclada en sistemas educativos del siglo XX. Hay errores importantes que debemos revisar y modificar. Errores en la base del sistema. 

El bilingüismo es uno de los mayores errores en la gestión educativa. Cuando dentro de dos o tres décadas lo recuerden los expertos en educación, se preguntarán cómo pudimos ser tan imbéciles. 

Destrozamos materias básicas dándolas en inglés o francés, sin lograr que se aprenda bien las matemáticas ni el inglés. Dos errores por el precio de uno. Para aprender inglés o francés hay otros sistemas mucho más eficaces, y si hay duda, con preguntar a Marruecos ya sirve. 

Copiemos, aprendamos de nuestros vecinos, no seamos tan…, burros, por favor. Ya no pido copiar a Suecia o Noruega, sólo copiar al vecino Marruecos. Ellos si logran estudiar pues no toda la sociedad lo consigue, saber varios idiomas y de una forma muy natural.

Es básico que hoy los alumnos de bachiller sepan al menos dos idiomas perfectamente. Pero cuidado, no estoy hablando de conocerlos en sus gramáticas, hablo de conocerlos en su uso normal y habitual. Deben poder hablar y escuchar, escribir y leer con la normalidad de quien trabaja o estudia en esos idiomas. 

Pretender que con 8 años es más importante la gramática inglesa que saber leer con fluidez el inglés de la vida, es una tontería absurda que conduce a muchos fracasos. En el acceso a la Universidad se debería exigir un examen de inglés de lectura y escritura, de entendimiento de la lengua más que suficiente para investigar y seguir estudiando.

En estos temas somos la propia sociedad los que debemos exigir cambios. No cambios de leyes, que tanto cambio son simples sumas de errores, sino modificaciones de métodos, de sistemas, como se cambia el televisor, el coche o el horno, cuando sale algo mejor y más eficaz. 

La educación es el futuro, y o nos la tomamos muy en serio todxs, o se nos hunde la sociedad. La educación es libertad, por si a alguien le surgen dudas. Cuanta menos educación, más fácil es manipular a las personas.

22.6.16

La derrota es buena si sirve para aprender

Ayer España perdió ante Croacia al fútbol, pero en realidad perdió un equipo de personas en su lucha contra otro equipo de personas. ¿Y porqué? ¿qué podemos aprender de las derrotas?

El equipo perdedor se supo ganador mucho antes de salir al trabajo. Creyó que era mucho mejor y que el destino le aguardaba para darle la victoria a poco que hiciera. E hizo muy poco y todo mal. Se relajó el equipo, minusvaloró al contrario, creyó que le bastaba apretar un poco para vender más que su contrincante en el mismo mercado, y se hundió en sus dejadeces.

Es malo repetir el mismo guión tras haber logrado dos triunfos seguidos muy claros. La relajación viene si el que controla el equipo no es capaz de proveerla. No deberían haber salido las mismas personas con la misma idea. Los nuevos a veces salen con muchas ganas de lograr su propio espacio y por ello se relajan mucho menos.

Es malo perder las oportunidades y creer que ya vendrán otras. Es malo ponerse nervioso y no darse cuenta de ello. Es malo observar que parte de tu equipo de recursos humanos no está haciendo lo que le has ordenado y dejarles hacer pensando que aun así sabrán fabricar bien los beneficios. Quien dirige también lo debe hacer cuando la euforia domina la empresa.


La derrota es buena si sirve para asumirla con responsabilidad y si el equipo de personas se da cuenta de que para ser los mejores hay que creerse que la competencia es también muy buena. No sirve sólo con ser los mejores. Hay que demostrarlo, en todas las empresas que debamos hacer las personas.

3.6.16

Mala formación de nuestros empresarios. Lo dice ahora el Banco de España

Hace más de una década que ya escribí sobre uno de los problemas que estaba detectando en mis trabajos dentro de diversas empresas cuando mi trabajo era auditar o analizar proyectos o inversiones desde distintos foros o empresas. Ese mismo problema ahora lo señala el Banco de España en una lógica llamada de atención, aunque tarde. ¿Quien se atreve a decirle a los empresarios que lo están haciendo mal? La comparación con Europa como vemos en el gráfico es una fotografía clara de la economía de los países. Cuanto menos preparación de los empresarios, peor economía de los países.

La formación del empresariado español es muy bajo, salvándose muchas excepciones pero totalmente insuficientes, sobre todo entre las PYMES. Es cierto que también es muy baja entre muchos trabajadores, pero parte de su baja formación, en este caso, también es responsabilidad de los incapaces empresarios o mandos directivos. Un directivo tiene que dedicar mucho más tiempo a su propia formación. 

Es habitual en el mundo de los empresarios o de los directivos de nivel medio y alto que no se hable idiomas, que no se tenga formación universitaria acabada, que no se hayan actualizado profesionalmente desde su juventud al ritmo que demanda su profesión. En muchos casos creen que con saber justo lo que necesitan para su encerrado trabajo, sirve para seguir vivos en el mundo empresarial, y siendo cierto a veces, es muy diferente que ellos sobrevivan a que lo hagan sus empresas o que ocupen el lugar en la sociedad que todo tejido empresarial tiene encomendado.